En aquel tiempo, llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con Jesús; y, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo.
Jesús, suspirando profundamente, dijo: “¿Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se le dará ningún signo”.
Y dejándolos, volvió a embarcarse hacia la otra orilla.
Reflexión: Jesucristo no cede a los requerimientos de aquellos que ayer, como hoy, necesitan pruebas para creer, sin tener antes la experiencia del amor del Padre, que supone conocerlo, aceptarlo, amarlo y seguirlo.