«Somos frágiles, pero en Cristo encontramos fortaleza »
Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra. Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre».
Reflexión: El cristiano debe caminar con firmeza y serenidad, para no ser víctima del mal. El Evangelio nos llama a la confianza en la asistencia divina; nos invita a la serenidad, porque el Espíritu de Dios actúa en la calma y lleva a la verdad y al bien.