La “mano de Dios” que inició el triunfo de Argentina sobre Inglaterra en el Mundial de México en 1986 precedió al considerado mejor gol de los mundiales, ambos logrados por Diego Maradona. Con el VAR, la historia habría cambiado totalmente. Ciertos errores arbitrales grotescos han determinado el curso de la historia en los torneos orbitales del fútbol.
En 2010 Alemania enfrentaba a Inglaterra; el partido iba 2-1 en favor de los teutones. Lampard lanza un globo que pega en el travesaño y los ingleses empatan; el árbitro Jorge Larrionda, uruguayo, invalida un gol legítimo. Después, Müller anota dos veces y los germanos avanzan a cuartos de final ¿Qué hubiera pasado si el empate se validaba? ¿El partido habría tomado otro rumbo? En la final de ese mismo torneo entre España y Holanda hubo dos fallos polémicos. Transcurrían 115 minutos; Sneyder cobra un tiro libre que tropieza en la barrera española y sale a córner, pero el árbitro inglés Howard Webb no lo pita; Casillas saca y nace la jugada que termina en el gol de Iniesta y el título para España. Previamente, con el partido candente, Nigel de Jong le dio a Xabi Alonso una patada aleve en el pecho; no hubo tarjeta roja directa.
En 2002 el torneo se desarrollaba entre Corea y Japón; Corea fue aupado por gruesos errores arbitrales. Contra Italia, el central ecuatoriano Byron Moreno anuló un gol legítimo a Tomassi y expulsó inexplicablemente a Totti. Contra España, el central egipcio por Gamal Al-Ghandour anuló dos goles válidos a España; el encuentro se definió a penales, impecablemente ejecutados por los asiáticos; posteriormente Corea cae derrotada en semifinal por los alemanes. Poco después, en un partido amistoso, España derrotó a Alemania 3-1. ¿Se habría presentado un resultado similar en el torneo? En el 2014, Brasil enfrentaba a Colombia; James Rodríguez recibió numerosas faltas temerarias sin sanción alguna para los agresores y en la primera que respondió el colombiano recibió tarjeta amarilla; después, aparece el gol de Yepez, anulado por el central español Carlos Velasco. “Era gol de Yepez”, fue la frase que se viralizó en Colombia. Posteriormente, Camilo Züñiga le propina un rodillazo en la espalda a Meymar, que obligó la salida del brasilero con fractura vertebral. Zúñiga ni siquiera fue amonestado; la FIFA tampoco lo sancionó.
En 1990 Maradona había logrado enfrentar a la hinchada napolitana contra el local Italia; el partido, jugado en Nápoles, quedó 1-1 y se definió a penales en favor de los gauchos que en semifinales eliminaron a Brasil 1-0 en un durísimo partido poco antes de finalizarlo. En la final, jugada en Roma, el árbitro uruguayo-mexicano Edgardo Codesal sanciona penalti en favor de Alemania, convertido por Andreas Brehme. El dominio alemán fue abrumador, pero muchos creen que en la polémica jugada no hubo la pena máxima, porque se presentó primero el despeje a tiro de esquina del defensa argentino Sensini antes del evidente contacto con el delantero alemán Völler. ¿Influyeron las polémicas desatadas por el capitán gaucho contra la FIFA y la liga italiana? El debate no se cerró totalmente.
La final se disputa entre Inglaterra, local, y Alemania en el legendario estadio de Wembley en 1966; hay prórroga después del 2-2. Se presentó el célebre “gol fantasma” que puso a los británicos por delante en el marcador; en el minuto 101 Geoff Hurst recibe un pase desde el costado derecho y remata a puerta desde la esquina derecha del área chica. El balón, como se demostró años después, jamás ingresó, por lo que nunca debió ser convalidado por el central suizo Gottfried Dients apoyado en el linier azerbaiyano Tofiq Brakhamov. Claro, no existía la actual tecnología GLT que habría determinado otra cosa. Definitivamente, los errores arbitrales envían a casa o permiten avanzar a cualquier selección injustamente.
Apostilla: La partida del legendario “Niño de Cucaita”, Rafael Antnonio Niño, deja un enorme vacío en el mundo del ciclismo colombiano e internacional.