Inferencias sobre el asesinato de Miguel Uribe

Columnas de Opinión
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El presidente Gustavo Petro dice que va a demandar ante la justicia a quienes lo señalan como autor intelectual del asesinato del senador Miguel Uribe Turbay. Pero es que hay indicios por montones para establecer que este fue un crimen de Estado y que el determinador -la mano que mueve la cuna podría ser el mismísimo primer mandatario. Decirlo no es delito, es libertad de expresión, con mayor razón si hay argumentos para atizar las dudas. ¿No condenó la jueza Heredia a Álvaro Uribe por meras inferencias?

Es que desde la presidencia misma se viene insistiendo, con inusitada periodicidad, que Petro dizque nada tiene que ver con nada. De las maletadas de dinero de Laura Sarabia, con un coronel ‘autoasesinado’ de por medio, unas chuzadas ilegales más una prueba de detector de mentiras, dizque no tuvo nada que ver. De los fardos de dinero de la Unidad de Gestión de Riesgo para los presidentes de Senado y Cámara, dizque tampoco. De la fuga de su íntimo Carlos Ramón González, refugiado en Nicaragua con ayuda del Gobierno, aduce que no sabía. De los centenares de uniformados asesinados por sus órdenes de no combatir a los violentos y decretar ceses al fuego por su política de ‘paz total’, no reconoce ninguna responsabilidad.

Veamos unos punticos y que cada cual haga sus ‘inferencias’:

1. El señor Petro no ha sido una monjita de la caridad. Fue uno de los líderes de la banda marxista M-19, caracterizada por robar, violar, secuestrar, extorsionar, matar y hasta quemar el Palacio de Justicia.

2. Petro no se ha deslindado de su pasado guerrillero. Se ha mostrado orgulloso de él, ondea la bandera del M-19 cada vez que puede, hasta se la llevó de regalo a Pepe Mujica, y amenaza con el talante adquirido en el ‘M’. No hay duda de que sigue siendo un guerrillero de corazón.

3. Miguel Uribe Turbay representaba un objetivo de honor para el M-19 por ser nieto del expresidente Julio César Turbay Ayala (1978-1982), acaso su mayor enemigo, quien combatió esa guerrilla con toda la determinación. Además, Miguel se convirtió en una piedra en el zapato para el Gobierno: fue un crítico acérrimo que había tomado demasiado vuelo.

4. El odio de Petro hacia Miguel no tuvo disimulo. En el último año, el primer mandatario le dedicó 42 trinos con nombre y apellido, no muy románticos que digamos. El día anterior al atentado lo culpó de ser nieto del expresidente que ‘torturó a más de 10.000 colombianos’.

5. El 1º de mayo, en la Plaza de Bolívar, Petro aseguró que iban a “borrar” a los parlamentarios que se opusieran a sus reformas.

6. Miguel Uribe le pidió a la Unidad Nacional de Protección incrementar sus medidas de seguridad más de 20 veces este año. Su director, Augusto Rodríguez, otro íntimo de Petro se lo negó.

7. Ha habido intentos de desviar la investigación, y Petro es el que más lo ha intentado. Cuando el fiscal que investiga el caso dijo que el móvil era político, se puso histérico y negó esa posibilidad. Ha culpado a la fantasiosa ‘junta directiva del narcotráfico’, con sede en Dubái; a la ‘Primera Marquetalia’, disidencia de las Farc encabezada por alias ‘Iván Márquez’; a las así llamadas ‘disidencias de las Farc’, que dirige alias ‘Iván Mordisco’; al Eln; a su excanciller Álvaro Leyva y hasta al conflicto árabe-israelí.

8. La manera como Petro se refiere a Miguel Uribe es un caso digno de estudio de la psiquiatría, porque demuestra un odio visceral, enfermizo. Casi nunca lo nombra y a menudo lo confunde con ‘Mario Uribe’, primo de Álvaro Uribe. El día del atentado tardó horas en decir cualquier cosa a pesar de que todo el día se la pasa enviando mensajes por X.

Columna de Opinión e-mail: saulhb@gmail.com