Los votantes a mí no me quieren porque yo no tengo…

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jairo Franco Salas

Jairo Franco Salas

Columna: Opinión

e-mail: jairofrancos@hotmail.com



Pasadas las elecciones, con cabeza fría los aspirantes a elección popular se preguntan: ¿Cuál fue el motivo del no haber quedado encasillado en las curules o cargos a proveer en el Distrito o Departamento?

Unos argumentan poco trabajo electoral y concluyen que esa pudo ser la razón por la que no fueron elegidos. Otros señalan "para hacer una campaña como esta se necesita plata". Los primeros se lamentan y se consuelan diciendo en otra oportunidad será. Los segundos para las próximas insistiré y "me verán con más recursos".

De estos dos tipos de aspirantes pudimos observar en la pasada contienda electoral y de los primeros enunciados, señalan los electores que no fueron lo suficientemente convencidos de las ideas de esos aspirantes, ideas que consistían en cambiarlo todo y prometían esta vida y la otra, pero nada concreto.

Encontramos a los políticos en estos momentos deshojando margaritas y manifestando la frase de las chicas enamoradas, los votantes me quieren o no me quieren, y si me quieren ¿por qué me prefieren?, y si no me quieren ¿por qué será? Y les quedará esa incógnita solo a ellos, ¿por qué no me prefieren?, ¿en qué fallamos?

A los políticos no los quieren los votantes porque no cambian de ideas y sus viejas costumbres, porque como paracaidistas caen con pocas semanas de anticipación de la elección a los barrios, diciendo que los conocen como a la palma de su mano, sabiendo que es la primera vez que llegan allí y cuando salen elegidos como magos "autodesaparecen" y no quieren ver a los votantes ni en películas.

Los políticos no tienen proyectos contundentes que cambien el esquema actual, les falta estrenar ideas o ideas que no expresaron, se necesita también vocación, no se esgrimió el argumento necesario para convencer al electorado y por otro lado siguen los mismos con las mismas, que no cambian ni siquiera la fotografía de su publicidad política anterior.

Los votantes no quieren a algunos políticos, que luego de ganarse la confianza de ellos y recogerles sus firmas para apoyarlos, renuncian a sus metas dejándolos a mitad de camino.

Los votantes samarios y magdalenenses quieren que los políticos les muestren hechos para creer nuevamente en ellos o que salgan nuevas generaciones o grupos políticos con ideas renovadoras; quieren ganar con alguien que los represente bien, que se sientan a gusto con ellos, que cumplan sus programas de gobierno, en sí que sea común a ellos.

¿Quienes madurarán políticamente primero, el electorado o los elegidos?

Santa Marta y el Magdalena necesitan entregar rápidamente otra imagen de la administración pública ante el país.

Los que no salieron elegidos dicen que insistirán en las próximas elecciones pero el electorado espera verlos con nuevas y serias propuestas.

Concluyendo estamos en un país democrático y tenemos deberes y obligaciones de participar en la vida política, cívica y comunitaria del país y están en todo su derecho a elegir y a ser elegidos.



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