Misericordia infinita “El Señor es compasivo y misericordioso” (Sal 103,8).
El Corazón de Jesús es un océano de misericordia que nunca se agota. En Él encontramos la certeza de que siempre hay perdón y acogida, incluso cuando nuestras debilidades parecen más grandes que nuestras fuerzas. La misericordia es el rostro más bello del amor de Dios: nos levanta, nos restaura y nos devuelve la dignidad perdida. Al contemplar este Corazón, aprendemos que no hay pecado que supere su gracia ni herida que Él no pueda sanar. La misericordia nos invita también a ser compasivos con los demás, a tender la mano en lugar de señalar, a reconciliarnos en lugar de dividirnos. Este día de la novena es una oportunidad para abrirnos al perdón y dejar que el amor de Cristo transforme nuestras relaciones. Que su Corazón misericordioso nos enseñe a perdonar como Él perdona, con ternura y sin condiciones.
Oración para todos los días:
“Sagrado Corazón de Jesús, fuente de misericordia y esperanza, enséñanos la alegría del Evangelio, la fraternidad universal y el cuidado de la creación. Haz de nuestras familias hogares de amor y paz. Que tu fidelidad nos sostenga siempre y tu Reino transforme el mundo en justicia, solidaridad y ternura. En ti confiamos, en ti esperamos. Amén”.
Oración:
“Corazón misericordioso de Jesús, acógeme en tu perdón y hazme instrumento de tu reconciliación.”
Intención:
Por quienes necesitan reconciliación y por los que buscan el sacramento del perdón.
Reflexión: Su Corazón nunca se cierra al pecador arrepentido.
Cortesía Parroquia San José