Álvaro Ospino Valiente llevó el nombre de Santa Marta a uno de los reconocimientos más importantes de la arquitectura colombiana en 1996.
El 6 de noviembre de 1996, EL INFORMADOR destacó en sus páginas sociales el logro del arquitecto samario Álvaro Ospino Valiente, quien obtuvo la mención en la categoría de investigación de la XV Bienal Colombiana de Arquitectura gracias a su trabajo sobre la arquitectura militar colonial de Santa Marta.
La publicación resaltó el valor histórico y patrimonial de la ciudad, poniendo en el centro del debate nacional la riqueza arquitectónica de la capital del Magdalena y su legado colonial. El estudio realizado por Ospino Valiente permitió visibilizar elementos históricos de Santa Marta, entre ellos las fortificaciones y construcciones militares heredadas de la época colonial, consideradas piezas fundamentales de la memoria urbana del Caribe colombiano.
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En aquel entonces, la Bienal Colombiana de Arquitectura era reconocida como el máximo escenario de exaltación para arquitectos e investigadores del país. El logro del profesional samario representó un motivo de orgullo para la ciudad y para el Magdalena, al ser la primera vez que un arquitecto del departamento alcanzaba esta distinción nacional.

Además de su destacada trayectoria como arquitecto e investigador del patrimonio histórico, Álvaro Ospino Valiente se ha consolidado con los años como una de las voces más importantes en la defensa de la memoria cultural del Magdalena. Actualmente se desempeña como presidente de la Academia de Historia del Magdalena, labor que ha ejercido durante varios años velando por la preservación del patrimonio histórico y arquitectónico de Santa Marta y el departamento.
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La publicación también resaltaba que el proyecto sería expuesto en Bogotá y difundido en diferentes ciudades del país, fortaleciendo el reconocimiento de Santa Marta como un territorio con un invaluable patrimonio arquitectónico e histórico.
Hoy, este TBT revive una página que demuestra cómo la arquitectura, la investigación y la memoria histórica han sido fundamentales para preservar la identidad cultural de Santa Marta.