Indalecio Dangond Baquero, como ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, y Miller Soto Solano, vocero oficial del presidente, harán parte del nuevo gobierno.
Durante los últimos años, profesionales oriundos de La Guajira han ocupado espacios importantes en la administración nacional. Camilo Iguarán Campo pasó por el Viceministerio del Deporte y luego asumió como cónsul de Colombia en Santo Domingo, mientras Farides Pitre Redondo aportó su experiencia como asesora del Ministerio de Educación Nacional.
Esa presencia demuestra que el departamento cuenta con hombres y mujeres preparados para asumir responsabilidades de alto nivel. Sus conocimientos, trayectorias y capacidades han permitido que la voz guajira tenga participación en escenarios donde se toman decisiones que afectan la vida del país y definen buena parte de su rumbo institucional.
Ahora, con el Gobierno que iniciará el próximo 7 de agosto, aparecen dos nuevos nombres hijos de esta tierra. Indalecio Dangond Baquero fue designado ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, mientras Miller Soto Solano asumirá como uno de los voceros oficiales del presidente electo Abelardo de la Espriella.
Estos nombramientos generan satisfacción, pero también despiertan una expectativa legítima. La Guajira ha entregado durante décadas carbón, gas, energía solar, energía eólica, cultura, talento y trabajo al desarrollo colombiano. Por eso resulta razonable esperar que esa presencia en el Gobierno ayude a colocar las necesidades del departamento dentro de la agenda nacional.
La presencia de estos profesionales en el Gobierno nacional debe aprovecharse para llevar las necesidades históricas de La Guajira a los espacios donde se toman las decisiones. Su conocimiento del departamento puede contribuir a impulsar inversiones y soluciones concretas en agua potable, vías, salud, educación, empleo, producción agropecuaria y servicios públicos.
Indalecio Dangond tendrá una responsabilidad especialmente significativa. Desde el Ministerio de Agricultura podrá mirar hacia una región con tierras productivas, comunidades rurales, ganadería, pesca y posibilidades agroindustriales que necesitan crédito, asistencia técnica, distritos de riego, comercialización y seguridad jurídica para crecer de manera sostenible.
Miller Soto, desde la vocería gubernamental, tendrá la posibilidad de acercar la comunicación nacional a una región que muchas veces aparece únicamente cuando ocurre una tragedia, una protesta o una crisis. Su reto será contribuir a que La Guajira sea comprendida desde sus capacidades, sus propuestas y la dignidad de su gente.
Sin embargo, la sola presencia de guajiros en cargos nacionales no garantiza inversiones. Los resultados dependerán de la gestión, de los proyectos bien estructurados, de la articulación entre alcaldías, Gobernación y Nación, y de una ciudadanía vigilante que exija cumplimiento, transparencia y obras con verdadero impacto social.