Más pobreza ¿Y?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com



Todo el país es consciente de la forma tan dura como comenzó este año. Para no entrar en juicio de responsabilidades que llegará en su momento, todos los indicadores económicos conducen al reconocimiento de que la pobreza tiene que haber superado el 50% de la población.
Sin embargo, el gobierno no se ha dado cuenta; no reacciona, no da señales de ajustar los apoyos a los sectores más necesitados que además ya se reconocen internacionalmente como excesivamente limitados, precarios, por decir lo menos. Pero en medio de semejante panorama cuyo futuro es muy incierto, la forma como el gobierno está actuando es más grave aún. No ha escuchado las repetidas peticiones para implementar una renta básica, sino que por el contrario ha tenido el descaro de decir que el Ingreso Solidario ya llena ese vacío con 160 mil pesos mensuales y con una cobertura incierta, háganme el favor.

Pero lo más grave es que seriamente está planteando ponerle IVA a toda la canasta familiar con el argumento de que ha resultado exitosa la devolución de este impuesto a los pobres. Estudios contundentes de Luis Jorge Garay y Jorge Espitia demuestran que no solo es falso que la devolución del IVA haya sido exitosa porque tuvo una cobertura mínima, sino que demuestran cómo ese impuesto es regresivo con un impacto negativo inmenso sobre los más pobres y aún sobre las clases medias. Los problemas con todos los errores cometidos con la vacuna cuya fecha solo se conoció cuando el país entero lo demandaba, está ocultando la tragedia que están viviendo millones de colombianos. Agravarla sería imperdonable. No son gratuitas las explosiones en Bogotá y no demoran en el resto del país. Y el presidente Duque al margen de semejante problema social.

Que quede claro. La vacuna es la única salida y aun si se cumple que el proceso empiece este proceso el 20 de febrero, los que sí saben del tema anuncian que antes del 2022 Colombia no habrá llegado al nivel que permite retornar a una cierta normalidad. En términos del impacto sobre la población debería haberse creado ya un grupo de trabajo para hacer el seguimiento claro de lo que le está sucediendo a la población, y tener en ejecución una estrategia para minimizar los costos de esta tragedia.

Pero no. Hasta seguidores del gobierno, hasta economistas prudentes, ya perdieron la paciencia con la pasividad del presidente Duque y de su gobierno. Con la forma como reporta el número de muertos diarios, su indiferencia ante los costos de la demora en su decisión sobre las vacunas, están acabando con la poca esperanza que teníamos porque los costos se miden en muertos, en terrible dolor para miles de colombianos. A esta desazón no se le debe agregar el olvido de lo que les está pasando ahora sí a millones de personas en este país para quienes, ante la caída de la economía, lo único que tienen es la acción del Estado para ayudarlos a pasar estos momentos. Por ello la respuesta del gobierno no puede ser: ¿Y?


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