Carlos Holmes Trujillo García, el estadista y ser humano

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La vida nos va llevando en una especie de montaña rusa a vivir muchos momentos, donde se debe tener serenidad, templanza, sabiduría y responsabilidad, cuando se es joven dichas virtudes son difíciles de capitalizar y aplicar, solo la vida y la experiencia, junto con la decisión individual permiten cumplir ese propósito para afrontar las realidades de la cotidianidad.

Ahora bien, decirlo suena fácil, tratar de hacerlo quizás también, pero tener la dicha y posibilidad de irse formando desde temprana edad con alguien que no solo representa lo anterior sino muchas más virtudes es una real bendición de Dios. Puedo decir que gozo de dicha bendición.

Conozco al ministro Carlos Holmes desde hace varios años, un estadista como ninguno, ecuánime, vigoroso, sereno, tranquilo, incorruptible, franco, capaz, conocedor y sobre todo soñador, soñador de un país mejor, lleno de oportunidades. Un hombre que ha destinado toda su vida, literalmente, a servirle a Colombia. Un funcionario público casi incomparable, sin investigaciones, sin líos judiciales en su carrera, con todos los galardones, sin tachas, lo que menciono es fácilmente comprobable, ha sido un servidor público con total entereza. Recuerdo cuando iniciando mi carrera a su lado, de las primeras cosas que menciono a su equipo de trabajo como una premisa elemental de trabajo y para la vida “no acepto ni por sospecha cualquier comentario, vinculo o lo que tenga que ver con algún acto corrupto o fuera de la ley de ninguno de ustedes, de ser así la puerta está abierta o se abre de inmediato”.

Un hombre que opina sobre todos los temas nacionales, que para cada situación adversa o positiva tiene una historia de vida en algún lugar distinto del mundo. Un hombre que encuentra salidas rápidas, que sabe cómo funciona el Estado y que sueña con una Colombia más prospera día a día. Desde las 6 am hasta las 12 de la media noche son sus jornadas, hay un viaje casi a diario, reuniones de todos los niveles, desde el presidente de una Nación hasta con la junta de acción comunal de un barrio, a todos los atiende sin cálculos, con la misma responsabilidad patriótica que lo caracteriza.

El que siempre lleva un libro en su maleta y subraya mientras esta en un avión, el que en cualquiera de los cinco idiomas que habla siempre está presto para enseñar, él que es símbolo de elegancia sin excentricidades, el de las mejores corbatas y los mejores discursos de plaza pública, de lejos. 

Pero también es un ser humano excepcional, cálido, con un sentido del humor increíble, sin ser irrespetuoso, sin exceder la confianza y por supuesto dando el lugar a cada quien. Un ser humano increíble, amoroso de su familia, amigo de sus amigos, defensor de su país, pero sobre todo de las democracias, compresivo con sus allegados y servidores. Cartagüeño, de provincia, formado entre Popayán y Tokio, que se deleita entre el Sushi y las Carantantas, es una persona que Dios, como decía en los primeros párrafos, me dio la oportunidad de conocer para entender y darme cuenta que en la política y en la vida existen personas como él, que son modelo de lo que debe ser el mundo, un hombre que me ha sido como un padre para mi

A usted, ministro, que sé que leerá esta columna cuando ya este de regreso, a la señora Alba Lucia y todos sus hijos, en nombre de mi familia les expresamos toda nuestra solidaridad, oración permanente, llena de fe y buenos deseos, confió en que Dios y la Santísima Virgen María van dar una pronta recuperación y sanación a usted ministro, que pronto estará con todos nosotros, con su familia. 

Pd: Quiero contarle a través de esta nota, ya que siempre me pregunta ¿cómo va el Twitter? que no solo ha aumentado sus seguidores, sino que las expresiones de solidaridad no tienen precedentes en Colombia, han sido miles y millones de personas que han manifestado un deseo de pronta recuperación, eso habla ministro, de su capacidad como Estadista, pero sobre todo del excepcional ser humano que es usted. Dios lo bendice.



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