Distrito: El gran “ausente” en la reactivación de Santa Marta

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Escrito por:

Veruzka Aarón Torregrosa

Veruzka Aarón Torregrosa

Columna: Opinión

e-mail: veruzkaaaron.t@gmail.com

Twitter: @veruzkaaaron


Desde el final de la cuarentena decretada por el Gobierno Nacional, los samarios han estado atentos a las medidas que el Distrito establecería para reactivar la economía local, como ha sucedido en el resto de ciudades colombianas.

El interés ha sido generalizado, así como la disposición de los sectores gremiales de trabajar en una agenda local conjunta a través de la cual, se definan acciones para enfrentar aquellas problemáticas que, disminuyen la capacidad de los sectores empresariales de recuperarse de la crisis económica derivada de la emergencia sanitaria mundial. Sin embargo, la respuesta del Distrito ha sido minúscula y casi que indiferente ante los persistentes intentos de articulación de dichos sectores. 

En días pasados, la Comisión de Reactivación Económica del Comité Intergremial del Magdalena, hizo un nuevo llamado al Distrito sobre la necesidad de aunar esfuerzos. Está vez, a fin de desarrollar estrategias que combatan la informalidad. Al respecto, Alfonso Lastra, director de la Cámara de Comercio de Santa Marta, manifestó: "la Comisión convoca a organismos como Migración Colombia, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Secretaría de Seguridad y Convivencia Distrital, Alcaldía Distrital y Policía Distrital; entre otras entidades, para asegurar el ordenamiento de las ventas estacionarias y ambulantes que no solo suponen detrimento del espacio público, sino que además, representan un riesgo para la salud pública".

Si bien, es alentador observar que los gremios buscan asumir un rol del liderazgo para superar la crisis actual, resulta inquietante a su vez, que el gobierno local parezca ausente y disminuido ante el mismo reto. Hasta ahora lo que el Distrito ha dispuesto como estrategia de reactivación económica, se refiere escasamente, al diseño de protocolos y bases de datos para la reapertura de espacios públicos, mientras que en materia de inversión oficial para el estímulo de sectores productivos, nada se advierte.

Este letargo gubernamental, contrasta con las cifras (Dane), que reflejan a una ciudad consumida por la pobreza (5ª en pobreza monetaria y 3ª en pobreza extrema del país), la informalidad (entre el 65% y 70%), el desempleo (21,6%, trimestre junio-agosto), mayor cantidad de inmigrantes venezolanos (6ª ciudad del país), entre otras problemáticas. Esta combinación de factores, indefectiblemente, se convierten en un caldo de cultivo para la agudización de la crisis económica y la inseguridad.  

Mientras la ciudad se desmorona, el Gobierno Distrital, no tiene problemas en continuar facilitando la buena racha de contratistas foráneos, quienes han venido a ocupar los espacios que los locales, gentilmente se han dejado arrebatar. Esto se confirma en proyectos de grandes presupuestos como el de la recuperación del malecón de la Bahía, intervención de $14 mil millones, que se suma al grupo de obras -algunas, un verdadero descalabro para la ciudad-, que durante los últimos años, han desarrollado contratistas de otras ciudades.  ¿Es que acaso en Santa Marta, no hay talento para el diseño y construcción de obras de gran presupuesto e impacto local? o ¿Es que hay requisitos especiales para cumplir?   

Gobiernos en el mundo han demostrado que, pese a la globalización, es necesario generar condiciones de competitividad y oportunidades para los sistemas productivos locales. Esto, se ha visto reforzado por los efectos de la pandemia en la economía. Casos como Japón, China y Estados Unidos, donde la producción nacional es relativamente protegida, llevan a analizar los beneficios de dicha política económica para el desarrollo. En el nivel local, se pueden apreciar exitosas experiencias en ciudades como Barranquilla, Medellín, Valledupar y Montería, donde no se “privilegia”, pero si se estimula desde el sector público, la participación de los gremios y empresarios locales, en los esfuerzos de construcción de ciudad.

Las organizaciones y sectores socioproductivos, son fundamentales para el desarrollo y competitividad del territorio, pero también para el posicionamiento de líderes que defiendan los intereses colectivos. Ante la ausencia del Gobierno Distrital, en buena hora para Santa Marta, llegan los validos intentos de estos sectores por hacer parte de la solución.



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