Pensar disruptivamente

Columnas de Opinión
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Por la pandemia, inesperada hay que decirlo, aprisionadas están personas, ideas, formas de pensar, lo que bien pudiéramos llamar en decir de expertos cientistas sociales, parálisis paradigmática, mentalidad fija, creencias limitantes, que expresan un rechazo a todo aquello que no estamos acostumbrados a hacer, con la nefasta consecuencia que explicamos el mundo en nuestras propias ideas y nos bloqueamos ante cualquier posibilidad de cambio.

El tiempo que vivimos exige pensamiento disruptivo, esto es, salir de todo tipo de confinamiento físico o mental, ir más allá de lo establecido, probar nuevas formas de hacer las cosas, explorar diferentes soluciones a los problemas de siempre, cambiar los obsoletos marcos mentales que no han funcionado. Se trata de romper abiertamente con lo establecido buscando nuevas soluciones, en la demostración que se fracasa al no estar prestos ni dispuestos a cuestionar lo convencional, a entender hacia dónde va el mundo y no aprovechar las nuevas tecnologías y los modelos de negocios disponibles.

Nace este concepto del escenario empresarial, mismo que bien y mejor podríamos aplicar para solucionar grandes problemas en los órdenes local, departamental, regional y nacional, tales como corrupción, poca trasparencia, ineficiencia, pobreza, deficientes servicios públicos; en lo que cabe utilizar ideas radicalmente diferentes, estrategias y métodos innovadores que nos lleven a crear soluciones sostenibles y de impacto.

Herramienta poderosa para ambientar una forma de pensar disruptiva es preguntarnos ¿qué pasaría esto o lo otro, si tal o cual cosa?, como por ejemplo, si todos los sectores productivos fueran considerados estratégicos y se permitiera invertir en ellos sin restricción alguna; si elegimos a los servidores públicos considerando sus competencias y destrezas, trayectoria ética, igual que en el sector privado; si los padres de familia de las escuelas públicas recibieran un bono educativo para que seleccionen libremente el mejor colegio para sus hijos; si el Estado se administrara con parámetros de productividad, estructura liviana, estándares de calidad y servicio, como una empresa competitiva?

Si estuviéramos dispuestos a dejar atrás el miedo, el interés electoral y aplicamos ideas originales para responder a estas preguntas y a otros problemas complejos que vivimos, seguramente conseguiremos otros resultados definitivamente distintos. Ideas que serían tomadas al principio como fuera lugar son las que precisamente rompen con lo que conocemos y que Mark Twain, graficó aquello al decir que “Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa”. Cansados estamos de ver a través de la historia que los grandes cambios han sido adelantados por líderes y visionarios, que entendieron que ellos no se consiguen haciendo lo mismo una y otra vez, y que los grandes crecimientos se ganan yendo por los caminos no explorados. Decía Einstein: "Si siempre haces lo mismo, no esperes resultados diferentes". De ahí que nunca conseguiremos nada nuevo, si no hacemos algo nuevo.

Es hora de actuar para que se contemple una renovación radical en nuevas ideas y programas sociales que impacten a toda la población colombiana inmersa en las diferentes dificultades que ha dejado esta gran depresión económica a causa de la pandemia.



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