Ideas para un nuevo modelo de salud

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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com



El actual panorama de la salud en Colombia es desolador. Se intenta edulcorar la situación, pero las noticias abruman, pregonando el fracaso del actual sistema. El negocio de unos pocos quebrantó el derecho fundamental de todos. Miremos el colosal descontento de pacientes, IPS o profesionales de la salud; el exagerado número de tutelas no atendidas o el costo impúdico de la intermediación con sus aberrantes barreras burocráticas. La medicina “curativa” se impuso sobre la prevención. El Titanic de la salud se estrelló contra el iceberg de la corrupción, y naufraga irremediablemente; la orquesta estatal sigue tocando incólume.

Hace 2 años, el anestesiólogo colombiano Alejandro Jadad, autoridad mundial, planteaba un nuevo sistema de salud. “El actual modelo es propio de la era industrial, orientado a una sociedad mal llamada de servicios que ya no resuelve nuestras necesidades”. La salud, como se concibe actualmente implica, además de la ausencia de enfermedad, un completo bienestar físico, mental y social. El médico debe ayudar al alivio y el consuelo, la aceptación de la muerte y el acompañamiento como un proceso natural, propone Jadad. Su concepción de salud habla de “la capacidad de las personas o de las comunidades de adaptarse para gestionar los desafíos físicos, mentales o sociales que se les presenten en la vida”.

Por su parte, el doctor Ignacio Ruiz, eminente anestesiólogo de valiosísima trayectoria gremial, propone eliminar la intermediación, innecesaria y onerosa. El estado debe retomar el aseguramiento y garantizarles a todos los colombianos el derecho fundamental a la salud. En su concepto, debe existir una entidad independiente y autónoma con estructura similar al Banco de la República, encargada única y exclusivamente de recaudar los aportes de los afiliados al sistema, y realizar directa y oportunamente el pago a los profesionales y las instituciones, previa revisión de cuentas. El papel de las superintendencias de salud, financiera y bancaria será fundamental en el control de la atención, la captación y el flujo de los recursos. El Ministerio de Salud debe dirigir la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, enfocado en las patologías crónicas no transmisibles como la obesidad, hipertensión, dislipidemias, diabetes, etc., manteniendo sus funciones legalmente establecidas. Debe coordinar la construcción de los centros de atención de distintos niveles, generalistas y especializados para atender a toda la población colombiana. Continuarán, naturalmente, sistemas como los planes complementarios y la medicina prepagada. Las entidades de atención (IPS) serán privadas y públicas, como actualmente. Habrá, como siempre, centros generalistas con todas las especialidades y niveles. El estado debe apoyar a las instituciones especializadas en patologías complejas.

Personalmente creo en la tecnología para el control de la corrupción. La utilización de herramientas como blockchain, bigdata e inteligencia artificial podrán minimizar problemas como la doble afiliación, fraudes, cartelización y otros vicios corrosivos que permiten la pérdida del dinero. Para ello, el sistema debe apoyarse en una sola base de datos estatal centralizada, confiable y permanentemente actualizada para evitar la dispersión y alteración de información como sucedió recientemente en distintas instituciones nacionales. Se precisa del empadronamiento, la sectorización y el médico familiar con pacientes asignados, conectados mediante aplicaciones celulares; la consulta telefónica será obligatoria antes de acudir a los servicios de urgencias.

Ideas para sustituir el actual modelo hay muchas, varias viables. Acá solo esbozo unas pocas reflexiones; se requiere un esqueleto para ir construyendo un nuevo sistema que rescate elementos valiosos de los anteriores (y de modelos internacionales funcionales). Es obligatoria la participación de los aportantes (los verdaderos dueños de los recursos), el estado (constituido por todos los ciudadanos, no por los políticos), las instituciones prestadoras, los profesionales de la salud y los entes de control para crear un nuevo modelo equilibrado y confiable que nos garantice el derecho fundamental a la salud. Lo importante es despolitizarla, quitar los intermediarios, rescatar el papel del estado y garantizar los controles. Nada fácil; encontraremos además la esperada resistencia de algunos actores. ¿Qué piensa usted?


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