Salud y economía, ¿encrucijada del alma?

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Escrito por:

Veruzka Aarón Torregrosa

Veruzka Aarón Torregrosa

Columna: Opinión

e-mail: veruzkaaaron.t@gmail.com

Twitter: @veruzkaaaron


El pasado lunes el Presidente Iván Duque anunció la prolongación de la cuarentena en el país hasta el próximo 11 de mayo. Ésta medida vino acompañada de la decisión de reabrir dos de los más importantes sectores de la economía nacional: la construcción y la industria manufacturera, los cuales según el Dane, generaron el año pasado el 18% del total de empleos del país y a su vez, participaron en el PIB Nacional con un 8 % y 14%, respectivamente.

Duque sustentó esta última decisión, en la necesidad de “conciliar los valores de la defensa de la vida y de la salud con una recuperación responsable y gradual de la actividad productiva [...] Esta no es una discusión entre encierro y libertad, entre todo o nada, todo lo contrario, lo que nosotros queremos es que partamos de la base de que nuestra primera responsabilidad es la protección de la vida y de la salud, pero hacerlo de la mano para que el coronavirus no termine generando una pandemia de desempleo, de pobreza o de recesión”, expresó.

Esta reflexión del Presidente, resulta razonable desde el punto de vista socioeconómico, pues la suspensión del aparato productivo debido a las medidas de aislamiento obligatorio, tendrán un gran impacto en la economía nacional -como en la de todos aquellos países que han tomado medidas por ese orden-. Esto, como lo señala el Presidente, además de deteriorar la calidad de vida de gran parte de la población, puede generar el detrimento de aspectos críticos para nuestro país, como el del orden público.

El anuncio del Presidente deja sin embargo, un vacío en función del detalle de las medidas qué se dispondrán para afrontar los efectos de ésta decisión en la salud pública. Zulma Cucunubá, -científica colombiana y una de las expertas más destacadas en el campo epidemiológico internacional, a través de redes sociales ha manifestado frente a la medida de confinamiento, lo siguiente: “Insisto, no se trata de estar en Cuarentena indefinidamente. Sabemos que al salir habrá nuevas infecciones. El punto es: ¿Cuál es el plan de salida? ¿Cuántas pruebas/UCIs/EPP/personal hay disponibles? ¿En qué condiciones se sale? ¿En qué condiciones se vuelve a entrar?”.

De acuerdo con Cucunubá, se puede inferir que, para iniciar la reactivación económica es necesario además de contar con una adecuada infraestructura hospitalaria y el cálculo de los límites de ésta -en función del ratio de propagación del virus-, que se disponga de acciones, protocolos, mecanismos y autoridades responsables del cumplimiento de estos. Igualmente, es necesario que se informe a la ciudadanía, bajo qué criterios -y nivel de estos-, se flexibiliza el confinamiento, y dado el caso, bajo cuales se determinaría el retorno al mismo. Este tipo de detalles y precisiones, son fundamentales para avanzar responsablemente en los propósitos de preservación de la salud y reactivación económica.

El manejo de esta crisis sanitaria no debe plantearse como un dilema o una encrucijada del alma, en el que la economía y la salud se contrapongan. Debemos entender que ésta nos plantea momentos inaplazables para priorizar acciones que implican victorias y sacrificios relativos. Nada de lo que se decida tendrá resultados absolutos. Así las cosas, tanto el Gobierno Nacional como los gobiernos locales, deben procurar ser responsables en el análisis de los riesgos de sus decisiones y en función de ello, trabajar sobre las acciones -mitigación y/o supresión- que correspondan, para evitar ante todo que el sistema de salud colapse frente a un eventual aumento de la propagación.
Pasará al menos un año antes de que la economía mundial se acerque a lo que antes del Covid-19, llamábamos “normalidad”, hasta llegar a ese punto, se hace necesario una gestión pública cauta, equilibrada y oportuna por el bienestar general.


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