El manejo de la pandemia, demanda más que mercados

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Escrito por:

Veruzka Aarón Torregrosa

Veruzka Aarón Torregrosa

Columna: Opinión

e-mail: veruzkaaaron.t@gmail.com

Twitter: @veruzkaaaron


Luego de que el pasado 21 de marzo se detectara en Santa Marta el primer caso de contagio por Covid-19, la opinión pública se mantiene dudosa sobre la real trayectoria que desde entonces ha tomado el virus en la ciudad.
Dos días antes de la publicación de esta columna, la Secretaría de Salud Distrital reportó 746 pruebas tomadas, de las cuales 556 resultaron negativas y se encontraba a la espera de la respuesta de 190. Hasta ese momento, la ciudad registraba 58 personas contagiadas (24 corresponden a trabajadores de la salud) y 8 muertes por Covid-19.

Estas cifras oficiales, además de ser preocupantes por el ratio de propagación del virus –pues solo uno de los casos se considera importado- son cuestionables, en razón al significativo tiempo que transcurre entre la toma de la prueba y sus resultados. Esto último fue denunciado por el Secretario de Salud Distrital, el pasado 7 abril. Cabe advertir que, los resultados de las pruebas, en el caso de Santa Marta –como otras ciudades del país-, dependen hasta ahora del Instituto Nacional de Salud (INS), el cual tiene capacidad para realizar 1600 pruebas diarias.

Ante las denuncias por la supuesta demora, el Instituto Nacional de Salud se defiende: “todos los análisis se envían a las regiones, en donde, al parecer, existen demoras en los procesos para dar a conocer los resultados, sobre todo los negativos -que son la mayoría- a sus titulares o a sus aseguradores”..., muchas pruebas llegan en condiciones no aceptables, mal embaladas y con deficiencias en rotulados y en fichas de notificación”.

Más allá de este cruce de cuestionamientos interinstitucional, debe resaltarse de esta situación que, la demora en la entrega de los diagnósticos es un aspecto crítico para el manejo de la pandemia, pues el factor tiempo es determinante para la oportuna reacción por parte de las autoridades competentes, tanto en el aspecto sanitario como en el socioeconómico y de orden público. Han sido varios los casos documentados de personas que, a pesar de haber sido consideradas sospechosas de contagio, por la demora en la entrega de resultados o errores en estos, fallecieron a falta de una oportuna atención y/o el tratamiento indicado. Los casos sin confirmar, representan un alto riesgo para la ciudadanía general.

Por otro lado, las cifras reportadas dejan mucho que pensar frente a la indisciplina de la ciudadanía con respecto a las medidas de aislamiento y confinamiento decretadas. Sería ingenuo considerar que las recientes movilizaciones y protestas de comunidades -desesperadas por solventar las necesidades internas de sus hogares-, no han tenido ningún impacto en la propagación del virus en la ciudad.

Ante este escenario de incertidumbre, resulta fundamental que el Distrito brinde mayor claridad a la ciudadanía sobre sus acciones para mitigar el ratio de propagación del virus y evaluar en ese orden, si las medidas adoptadas para controlar el confinamiento han sido eficientes para este propósito. Es oportuno igualmente que, el Distrito informe sobre sus estrategias para fortalecer la capacidad hospitalaria en función de atender la población contagiada, así como, la disponibilidad de insumos y protocolos para proteger a los trabajadores de la salud durante esta emergencia.

El manejo de la pandemia no puede reducirse a la compra y distribución de mercados que, si bien son necesarios para aliviar carencias socioeconómicas de población vulnerable en el corto plazo, de fondo lo que importa es prevenir y mitigar los riesgos del aumento de la propagación.

Tedros Adhanom, director de la Organización Mundial de la Salud: “Tenemos un mensaje muy simple para todos los países: hagan pruebas, pruebas, pruebas..., No podemos ir a ciegas. No podemos luchar contra esta pandemia si no sabemos quién está infectado”.


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