Covid-19 Santa Marta, impacto profundo

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger

Escrito por:

Veruzka Aarón Torregrosa

Veruzka Aarón Torregrosa

Columna: Opinión

e-mail: veruzkaaaron.t@gmail.com

Twitter: @veruzkaaaron


Es imposible predecir los efectos que dejará el Covid-19 en el mundo. Lo que si podemos asegurar hasta ahora, es que este logró desnudar, lo torpe y soberbios que hemos sido al pensar que teníamos cubierta nuestra supervivencia hoy, sin importar el mañana.

En Colombia, el virus apenas despega. El Gobierno Nacional, pese a su estado de alerta, ha vacilado en la toma oportuna de algunas decisiones; circunstancia de la cual no ha estado exento el resto del mundo, debido a la disyuntiva que se plantean las naciones entre los intereses económicos y la salud pública.

Mientras el Gobierno Nacional se esfuerza sobre la marcha por retomar el control de la situación, en el nivel local, la realidad de ciudades y municipios varía según las habilidades de los gobernantes, quienes tienen dos caminos; liderar o desestabilizarse ante la adversidad.

El caso de Santa Marta, es complejo, pues es una ciudad producto de una gestión pública que se ha enfocado en lo cosmético, al priorizar la inversión en aspectos de bajo impacto para la calidad de vida de la población y la competitividad del territorio. Hoy, esas malas decisiones nos pasan factura a través de la incapacidad institucional para reaccionar ante la multiplicidad de respuestas que demandará la emergencia en tiempo real.
Muestra de ello, el manejo improvisado del gobierno local frente a la emergencia. Se ha centrado en anuncios de ayudas que, en lugar de calma, generan agitación en la población. Producto de esto, se han propiciado aglomeraciones que no solo contrarían el mandato Presidencial, sino que, claramente contribuyen con la propagación del virus.

Desafortunadamente, El Covid-19 en Santa Marta no actuará solo. Como un sistema tormentoso, este virus recogerá las problemáticas históricas de ciudad para aleccionarnos sobre nuestros desaciertos como electores, gobernantes y sociedad en general. Una de estas problemáticas es la crisis del agua, la cual ha tomado mayor relevancia, por ser el insumo base en las medidas de higiene recomendadas para contrarrestar el virus.

Seguido, tenemos el deterioro del mercado laboral que, en nuestra ciudad registró el peor desempeño nacional. El desempleo aumentó de 8,6% (nov/2019) a 12,6% (ene/2020), mientras la informalidad alcanza el 62,2% (Dane, ene/2020).
A esto, sumemos la presencia de aproximadamente 40.000 migrantes venezolanos (Migración Colombia, dic/2019) quienes, han puesto en jaque el sistema institucional y urbano, en términos de asistencia social, seguridad, servicios básicos y hábitat.

Como si no fuera suficiente, uno de los elementos que mayor volatilidad puede generar en la actual crisis, es el desempeño del sistema de salud local. Para desesperanza nuestra, este se ha visto disminuido por varios factores: fallas en la ejecución de obras de infraestructura durante periodos anteriores; insuficiencia de recursos para el abastecimiento de insumos y dotación de equipos para atención de urgencias y cuidados intensivos, tal y como lo confirmó esta semana, Román De La Rosa, agente interventor de la ESE Alejandro Próspero Reverend.

Los impactos del Covid-19 serán globales, sin embargo la profundidad de estos, será determinada entre naciones y ciudades, por la capacidad instalada y de resiliencia que tengan sus instituciones y sociedades. Ante nuestra realidad, es difícil pensar para Santa Marta un impacto menos que profundo.

En este momento, Santa Marta necesita orden en la casa. Necesita un gobernante que convoque y lidere acciones solidarias, pero ante todo que, proyecte autoridad y control. De nada sirve el Facebook live, cuando la ciudadanía no cree ni reconoce el liderazgo de su primera autoridad.

Esta dura experiencia es una oportunidad para que el Gobierno local supere el discurso de la polarización, de igual forma que líderes gremiales, sociedades de profesionales, sindicatos, medios de prensa y, ciudadanía general, jalonemos para el mismo lado y asumamos nuestro rol en esta sociedad.


Más Noticias de esta sección

Publicidad