El COVID-19 nos tiene entre dios y las tinieblas

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Escrito por:

Jesús Iguarán Iguarán

Jesús Iguarán Iguarán

Columna: Opinión

e-mail: jaiisijuana@hotmail.com


El mundo se ocupa hoy casi que de manera exclusiva en superar el genocidio que el covid-19 viene ejecutando despiadadamente a la humanidad, su perversidad prospera de manera apresurada, los abrazos, los besos, los apretones de manos que universalmente es muestra de una estrecha amistad, hoy son armas potencialmente lesivas a la sociedad, la libertad es limitada, las agrupaciones sociales son armas letales, los estudiantes les han vetado su asistencias a las aulas.

No solo embiste a los mortales, la producción mundial la ha paralizado, las naciones buscan cualquier fórmula para reactivar su vida financiera, el simple el enunciado de su pandemia y su presencia en cualquier parte del planeta es una sorpresa calcinante, y no pequeña, es un golpe letal dirigido hacia los mortales que conduce a la resistencia y a la búsqueda de su inmunidad.

No es la primera vez que el planeta enfrenta esta clase de virus asesinos, cuando a este continente trajeron 10 millones de esclavos, estos a su vez trajeron la viruela, se estimó que cerca de 300 millones de personas posiblemente alrededor de un 90% de los pueblos nativos de América fallecieron a causa de este malestar.
En el 1987 el virus del VIH (sida) se presentó de manera funesta, provocando la muerte a 36 millones de persona.

El H1D1, según cálculos su mortandad podría haber dejado un legado hasta 575.000 víctimas, parece que esta enfermedad se encuentra controlada.
El convid-19 es hoy un vasto y dramático incidente que apenas acaba de nacer y en corto tiempo tiene al mundo entre rezos y penalidades, entre Dios y las tinieblas. En nuestro país parece haber entrado en proyección geométrica, la pasada semana registraba una víctima, este miércoles alcanzó a 103.

Su existencia ha limitado las exportaciones por la “semi clausura” de tantos centro comerciales circunscrita a la importación por la simplificación del crédito en el exterior, nos encontramos viviendo una parálisis casi completa de nuestro comercio, el decrecimientos de las rentas aduaneras hiere la vida fiscal con el menoscabo del IVA.

La mayor recomendación que opera a nivel mundial es aplicar la “pilatomanía” nadie debe escaparse del lavado de las manos cada tres horas, como especie de una semi vacuna para protegerse del virus. Hasta ahora no sabemos cuánto durará esta contienda, lo que sí podemos afirmar con certeza es que cada día que pasa, nuestra vida comercial y a nuestra salud se nos estrecha más el anillo de acero entorno a su garganta. Hasta ahora es el legado que nos ha dejado del covid-19.


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