Crisis del agua en Santa Marta: ¿la culpa es de la alberca?

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger

Escrito por:

Veruzka Aarón Torregrosa

Veruzka Aarón Torregrosa

Columna: Opinión

e-mail: veruzkaaaron.t@gmail.com

Twitter: @veruzkaaaron


“Todo llega a una alberca”, con esta frase la alcaldesa Virna Johnson remata su pronunciamiento, al ser indagada sobre las quejas que, al parecer han presentado algunos usuarios por la mala calidad del agua que llega a sus hogares.
Durante su exposición la Alcaldesa recalcó: “el agua llega al registro, y de allí a las diferentes albercas que hay en la ciudad, entonces más bien me gustaría que toda la ciudadanía dimensionara que el agua llega a una alberca, no sabemos si a la alberca le han hecho mantenimiento, si la han limpiado, hace cuántos meses no la limpian adecuadamente”.

Aunque, razón no le falta a la Alcaldesa en advertir que el mal estado y/o falta de mantenimiento de las albercas puede afectar la calidad del agua dispuesta, lo cierto es que para muchos hogares la opción de lavar o hacer mantenimiento de estas en medio de la actual crisis, no es una opción. ¿Cómo cuestionar a la ciudadanía por no arriesgarse a perder la disponibilidad del escaso líquido que logra reservar para sus actividades domésticas, ante la incertidumbre de la sequía?
Como autoridad responsable de garantizar a los usuarios un continuo servicio de agua potable, resultó una torpeza que, la Alcaldesa en lugar de aclarar inquietudes con profundidad, intentara reducir a un simple problema de albercas sucias, la compleja crisis de agua que vive la ciudad. Esto, además de percibirse como una actitud indolente frente al padecimiento de las comunidades por las fallas del servicio, deja la preocupante impresión de que, la primera autoridad del Distrito, poco entendimiento tiene sobre el tema y su manejo.

Tampoco es acertado en estos momentos que, la Alcaldesa mantenga la estrategia de endilgar responsabilidades sobre otros, a fin de evadir las propias, y las que su grupo político tiene frente a la crisis del sistema de acueducto. Santa Marta no resiste más discursos distractores que nos mantengan en el pasado, mientras la incapacidad de quienes gobiernan actualmente, consume nuestro presente y futuro.
En definitiva, este tipo de respuestas, debilitan la posibilidad de un debate constructivo y participativo con los distintos sectores socioeconómicos, a fin de buscar soluciones.

Necesitamos soluciones reales y concretas, no solo frente a la crisis del agua, también están otras deudas con la ciudad que han sido evadidas, tal es el caso de la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial, la construcción e implementación de una política sectorial para la competitividad turística, la recuperación del espacio público, la ampliación y rehabilitación de la malla vial urbana, la recuperación del río Manzanares, y por supuesto la entrega de obras inconclusas como los puestos de salud, la Megabiblioteca, Centros de Desarrollo Infantil, el Estadio Sierra Nevada, que entre otras, son celebres por sus nefastas ejecuciones.

Le sugiero respetuosamente a la Alcaldesa, no siga el camino de la polarización y mucho menos el de la evasión de responsabilidades que, desafortunadamente para la ciudad, tomaron sus antecesores. En lugar de ello, le propongo; honre con propuestas viables, la oportunidad que le dieron los samarios de ser la primera mujer elegida popularmente para gobernarlos.
El llamado a nuestra sociedad es a reflexionar sobre nuestra responsabilidad de elegir, exigir y sancionar políticamente a aquellos gobernantes que no cumplen sus propuestas. No debemos seguir indiferentes ante la ineptitud, la corrupción y el totalitarismo, pues estas conductas de algunos gobiernos, tarde o temprano, nos condenarán a la perdida de la cohesión social y al rezago en términos de productividad y competitividad territorial.
Alcaldesa, mientras llegan sus respuestas serias, y en especial las soluciones a las problemáticas de la ciudad, los samarios podemos decirle con certeza que, la crisis del agua no es culpa de la alberca.


Publicidad