Escapes célebres

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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com



Nuestro país es una tragicómica y patética alegoría de un circo del absurdo. Mientras la república se desmorona inexorablemente en medio de estertores agonizantes, los reflectores se dirigen a lo trivial, a lo insignificante, como si causara temor enfrentar la realidad, muy cruda por estos tiempos.
Justificamos lo injustificable y defendemos lo indefendible. Jugamos al suicidio colectivo desde palcos individuales, un calvario esquizofrénico. Contribuyen al sainete los medios afectos al régimen, el temor infundado a realidades inexistentes, y la presión de lo “políticamente correcto”, muchas veces censurable, paradójicamente. La fantasía supera a la realidad, y la realidad a la fantasía, en un extraño ciclo manejado por hábiles prestidigitadores que birlan el erario mientras nos entretienen con espejitos, con en la conquista. La espectacular fuga de la condenada exsenadora Aida Merlano es un eslabón más en la cadena de vergonzosos episodios que, en cualquier otro país, serian escandalosos y vergonzosos: acá sólo se generan chistes y rumores de pasillo sin que nada suceda. Nos hemos convertido en el hazmerreír del universo.

En Colombia recordamos escapes famosos por lo vergonzantes. El narcotraficante hondureño, Ramón Matta, se fuga a la vista de todos de la cárcel Modelo, gracias a $400 millones de hace 33 años. En 1992, el peligroso capo Pablo Escobar protagonizó la más célebre evasión de nuestra historia: el país en ascuas seguía a través de los medios de comunicación todo el episodio del narcotraficante, que se les esfumó a las fuerzas armadas en sus narices. El año siguiente fue localizado y dado de baja en otro cinematográfico show. José Santacruz, otro capo, se vuela de una diligencia judicial en un carro parecido al del juez. En 2014, cuatro miembros de “los urabeños” salieron de su prisión en Medellín por la puerta principal “sin que nadie se percatara”.

Sinvergüenzas en fuga han sido varios: Andrés Felipe Arias, uribito; María del Pilar Hurtado, exdirectora del Das; el ex comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo; Salvador Arana, exgobernador de Sucre, condenado por el asesinato de Eudaldo Díaz; Seuxis Pausias Hernández, (“Jesús Santrich”) mientras esperaba llamado a responder judicialmente; Hernán Darío Velásquez (“el Paisa”), y Luciano Marín (“Iván Marquez”); recientemente, se volatilizó la exgobernadora de La Guajira, Oneida Pinto, durante una diligencia judicial. Se evade quien así lo quiera.

En otros lares se han presentado escapes famosos: el capo del cartel de Sinaloa, Joaquín “el Chapo” Guzmán protagoniza un par de fugas en México que parecen extraídas de películas policiales. “Alérgico” al encierro, la primera vez sale de una prisión de alta seguridad camuflado en un carro de ropa en un acto digno de Houdini.

Recapturado trece años después, utiliza un túnel de 1,5 kilómetros que implicó ingeniería, tiempo y dinero, construido “sin que nadie lo notara”, excepto los demás reclusos y todo el vecindario. Utilizó una moto. Nuevamente atrapado y extraditado a los Estados Unidos, es casi imposible otro capítulo en su historial. Justamente, en la cárcel “más segura del mundo” en la isla de Alcatraz, Estados Unidos, se produce una de las más famosas fugas de la historia. En 1962 Frank Morris, y los hermanos Clarence y John Anglin abren un agujero que conectaría a un ducto de ventilación; huyen durante la noche en una balsa fabricada con impermeables.

Parece que las peligrosas aguas de la bahía de San Francisco no impidieron el éxito de su plan. Un crisantemo y la balsa hallada en la orilla de la bahía, postales a los compañeros de celda y una carta dirigida de John dirigida a su amigo recluso Clarence Carnes con dos palabras, “misión cumplida”, indican que lograron el cometido en el que habían fracasado otros 36 internos. Otra carta reciente de 2013 confirmaría el éxito de la misión de los convictos. Michel Vayour es una leyenda en Francia: tiene el récord de escapes en ese país, y además protagonizó la fuga más cinematográfica, en un helicóptero piloteado por su mujer Nadine; escapó colgado de una soga. Después de trasegar por medio mundo fue recapturado.

Lamentable, hemos visto como desaparecen en nuestra sociedad los valores éticos y morales, la verdadera educación, el respeto por la ley y la justicia. En fin, todo aquello que hasta hace unos pocos años permitía que el mal estuviera arrinconado. Hoy, ejerce por encima hasta de quien se oponga.


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