¿Por qué tanta violencia?

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Escrito por:

Jairo Franco Salas

Jairo Franco Salas

Columna: Opinión

e-mail: jairofrancos@hotmail.com

Es la pregunta que muchos nos hacemos ante este flagelo que crece, destruye y desestabiliza nuestra sociedad. Con planteamientos vigorosos y compromisos serios, para tomar determinaciones ya, es urgente y necesario crear espacios que propicien resolución de conflictos a los múltiples problemas que surgen a diario en materia de comportamiento personal en nuestros hogares y entorno social.

No se entiende, pero sucede con mucha frecuencia, que con deseo de integración bien intencionado, sea familiar, por cumpleaños, matrimonio, aniversario….. compadres, familiares, panas, parceros realicen una reunión para festejar, terminen en riñas por el consumo de licor excesivo y quien sabe que otras sustancias, esgrimiendo armas de fuego y blancas, atentando la integridad física con lesiones y hasta con resultados fatales: muerte. Llega la policía a cumplir su oficio, en este caso controlar la riña familiar y resultan enfrentándose con ellos; se agudiza el conflicto argumentando que tienen derecho a divertirse. Hasta donde hemos llegado. ¿Esto qué es? Algo absurdo. El propósito inicial, festejar fue completamente distorsionado y desviado.

La propuesta que hacemos no es otra que trazar una línea bien clara, que evidencie el interés de los ciudadanos por coadyuvar al máximo en la construcción de un nuevo país; que sea más tolerante, equilibrado, justo y armonioso. Este proceso hace necesario despertar un impulso renovador que contribuya a mejorar la calidad de vida de la sociedad; hacerla más pertinente y multidimensional. Se hace indispensable en este propósito, promover el análisis de los hechos, buscar el génesis de los mismos, basados en una política enmarcada en la ética, bajo condición y formulación de proyectos e iniciativas de manera contundente para desactivar estas conductas que tienden a propiciar unión, fraternidad, cordialidad.

Sobre esta temática, suele afirmarse y corresponde al marco normativo de las instancias gubernamentales, establecer verdaderas campañas didácticas que promuevan, fortalezcan y divulguen la sana convivencia, mediante la implementación de catálogos y estándares de principios éticos, morales que hemos perdido, articulados a la transformación de conductas irregulares propias del ser humano; actividad ésta que debe asumirse como un desafío valiente y determinado con actuación sensata, decente y con control .

Ante tanta violencia que padecemos hoy, creciente, sin control, no existen ni se proyectan política de prevención de la misma; solo se experimenta; sin embargo se invierten cuantiosos valores que no encuentran claramente el origen de la violencia. No nos quedemos en estudios, proyectos ficticios que no se aplicaran; solo sirven para desangrar el erario. Se debe controlar la violencia que circunda en las diferentes etapas que viven las personas, como la violencia que acosa y afecta a menores en su escolaridad; esos infantes deben contar con docentes de experiencia, no novatos que muestran mucho entusiasmo, pero no trasmiten lo suficiente para desarrollar las conductas que pretenden desestabilizar a ese infante. Los actos violentos provocan temor en profesores y estudiantes, pero no surgen soluciones. La violencia intrafamiliar también repercute en ese infante, le pone en riesgo su bienestar y futuro, desertando de los objetivos iniciales que se les quieren imprimir a ellos.

Existen etapas donde se idean, inician y acumulan el grueso de actos violentos, prestos a ejecutarlos y otras donde se materializan; en ambas debemos mostrar preocupación y entregar medidas para desarticular y desaparecer efectos dañinos; desescalarlos en el tiempo preciso.

Se debe identificar la magnitud de los actos violentos, su repercusión y los factores de riesgos a las víctimas de la violencia. En algunos tipos de violencia se podrán detectar las causas con menos dificultad que en otras que pueden ser más complejas; de ahí que las autoridades competentes sean más acuciosas en determinados lugares para combatir violencia.

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