La pólvora: un mal buscado

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Escrito por:

Jairo Franco Salas

Jairo Franco Salas

Columna: Opinión

e-mail: jairofrancos@hotmail.com



Como dice el adagio popular, hacer lo no conveniente no paga y es la tendencia; son males buscados; uno de esos peores males es quemar pólvora.
La pólvora desde que fue inventada ha causado inmenso dolor y muchos daños, consistente en deformaciones, traumas, amputaciones y hasta la muerte; puede generar incendios. Es difícil encontrarle control; pues es más que una costumbre, tenemos que sensibilizarnos y tomar conciencia para que no se compre, menos se utilice. Es el dinero peor invertido, especialmente la detonante que es instantánea y estridente; hasta los animales les causa mal. Tenemos que desarraigar de nuestras mentes la cultura del uso de la pólvora como una diversión o distracción; sin ser enemigos de los juegos pirotécnicos, que los deben manejar expertos; aunque al mejor panadero en la puerta del horno se le quema el pan.

La quema de pólvora permitida irresponsablemente por muchas personas mayores que se “quieren divertir”, incrementa un panorama bastante fatal en la población infantil, provocándoles desfiguraciones en su cuerpo y especialmente en sus rostros, que es lo más lamentable. La pólvora representa un historial bastante trágico para la humanidad que no cabe en muchos libros y donde las estadísticas se quedan cortas. La celebración por esta época con pólvora de fiestas de fin e inicio de año, tiene sus características heredadas de nuestros ancestros que estuvieron muy convencidos de que lo tradicional se debe mantener, un error craso.
La compra y el uso de la pólvora no solo quema ilusiones, también puede intoxicar, debido a un componente tóxico en alto grado, bastante letal como es el fósforo blanco. Cualquiera, luego de manipular pólvora y llevar alimentos a la boca, mínimas cantidades pueden intoxicarle, afectarle severamente el hígado, causando insuficiencia hepática en los adultos y en los niños la muerte.
Por esta época debemos enfrentar con coraje, mucho valor este detonante problema, denunciando a los expendedores así sea de menor escala ante las autoridades; pueden surgir aquí las recompensas, estímulos al denunciante con el propósito de acabar de raíz este mal y por supuesto las lesiones innumerables a niños. Entregar pólvora a un niño o niña, viola sus derechos; ya que se ponen en riesgo sus vidas; quienes lo hacen no tienen conciencia del mal que provocan; sin embargo preguntamos ¿Por qué lo hacen?
Resaltamos los esfuerzos que han iniciado las autoridades policivas desde sus comandantes, para controlar este mal y evitar desgracias familiares con sus acertadas campañas dirigidas a la comunidad, concientizándola del no uso de la pólvora.
Para muchos padres el anhelo de su vida es tener un hijo y lo han perdido en un instante con el uso de la pólvora; mejor dicho en vez de unir, estrechar el vínculo familiar con propósitos de convivencia, se lo entregan a la pólvora para que quemen sus ilusiones: su vida. Entre las sanciones para afrontar este severo mal las encontramos civiles como la pérdida de la custodia del menor y la patria potestad y pecuniarias con multas hasta de 5 salarios mínimos legales vigentes. El Estado debe fortalecer el vínculo familiar y no destrozarlo; los entes territoriales deben asumir la responsabilidad de controlar el uso de la pólvora; aumentar el nivel de conciencia con las campañas que sean necesarias; renovar el mensaje para que se quede en las mentes de todos. Por eso digamos en cualquier época no al uso de la pólvora; hay que proteger la vida. A mayor desarrollo, mejor calidad de vida. No el ruido hace bien, ni el bien hace ruido.


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