Cambiar para mejorar

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Escrito por:

Jairo Franco Salas

Jairo Franco Salas

Columna: Opinión

e-mail: jairofrancos@hotmail.com

Debe entenderse de las posiciones de transformación positivas que afiancen, para que definan un verdadero rumbo en la vida, en la actuación de los seres humanos que nos aparte de conflictos enmarcados en un mundo con tendencias criminales.


Para cumplir estos propósitos se necesita actuar con gran optimismo, valores firmes, incorporados que refuercen la capacidad de actuación en momentos difíciles. Lo más importante en este proceso es analizar el rosario de episodios nefastos que golpean la credibilidad y que desdibujan la real eficiencia del conjunto de reglas morales, éticas, disciplinarias… Esto se fundamenta en estructurar nuestro proceder para que el futuro sea más espléndido. En la actualidad muchos ciudadanos son expertos en agitar las banderas de la desconfianza y no creen en la información que muestran las nuevas realidades de cambio y que experimentan algunos dirigentes a nivel global, cuyos avances son reveladores y estimulantes para profundizar la convicción, basada en principios democráticos y ante todo propósitos pragmáticos que permitan derrotar la pobreza, la desigualdad y la exclusión social. En ese sentido es indispensable, direccionar esfuerzos con el fundamento de proporcionar los comportamientos cívicos en intereses colectivos, en planes para incentivar la cultura, desarrollar campañas para fortalecer la participación ciudadana como lo expresa nuestra Carta Magna en el interés colectivo. Este podría decirse que es un proceso proactivo dentro de la percepción de cambio, enmarcado dentro de una comunicación efectiva; es igualmente una propuesta innovadora que enfoca deseos en lograr un accionar que impulse el verdadero desarrollo social.
Para lograr el verdadero objetivo que representa el cambio es requisito trascendental y valioso, precisando materializar las decisiones que tenemos; actuar con un diálogo civilizado y cordial, acorde con el contexto social que constituye el escenario propicio de oportunidades.
¿A quién corresponde cambiar? A todos sin excepción; las competencias ciudadanas se definen como un conjunto de habilidades cognitivas, emocionales y comunicativas; conocimientos y actitudes que articulados entre sí, hacen posible que el ser humano actúe de manera constructiva en sociedades democráticas. Las competencias ciudadanas permiten que sus pobladores contribuyan activamente a la convivencia pacífica, participen responsable y constructivamente entendiendo que es un deber de ellos, respeten y valoren la pluralidad y las diferencias, tanto en su entorno cercano, como a cualquier nivel.
Hay que entender que podemos encontrar conjuntamente ideales que beneficien a todos, desintegrando y desenmascarando tendencias dañinas. Existe en toda propuesta, cualquiera que sea, esta afectará o revelará intereses, es allí donde los derechos humanos los debemos tener en cuenta. No se trata de cambiar aplastando otras ideas de manera inmisericorde sin permitir la participación; pensemos que nuestro derecho termina donde nace el de nuestros semejantes.
La aparición de conflictos cuando se discuten ideas para materializar en un conglomerado, es casi normal; lo que debemos tener siempre en mente es que a ese conflicto debemos transformarlo de más a menos violento; en otras palabras que sea aceptable por la mayoría. En todas las relaciones sociales se presentan conflictos; el fin es que allí se tomen decisiones grupales y se discutan normas que busquen definir la mejor relación entre los integrantes de esta comunidad. Se necesita tiempo, reflexión, paciencia, mucha paciencia para llegar a ambientes sanos que permitan la exploración auténtica de los problemas. La academia y docentes primarios pueden aportar y deben estar disponibles y atentos para esos cambios que requieren sus formados; no se debe ocultar o callar, especialmente cuando se debe transmitir a la infancia. Si el maestro no transmite vivencias, conocimientos en el momento oportuno a la niñez, esta nunca las aprenderá, sobre todo, en el tema de valores. La idea es que el maestro también se sienta involucrado en un proceso de crecimiento con sus estudiantes; nos necesitamos entre todos para poder avanzar.

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