Don Pepe Vives y EL INFORMADOR

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com

Cuando Don Pepe Vives De Andreis decidió fundar El Informador, su talante liberal fue el motor determinante. Y no era gratuito: su estirpe progresista le vino de sus ascendientes catalán (Vives) e italiano (De Andreis). Su tatarabuelo, Salvador Vives Ferrer, procedente de España y de rebeldía catalana amamantada en la filosofía libertaria europea, se estableció inicialmente en Cartagena antes de que la familia siguiera hacia Santa Marta.

El hijo de Nelson Pedro Vives Vergara y Manuela De Andreis Capella sufrió las vicisitudes de las guerras del siglo pasado, cuando su padre se puso del lado de la revolución liberal, sufriendo por ello persecuciones políticas que le llevaron a ocultarse por algún tiempo. Desde su infancia, y por tan infaustas circunstancias, el joven Pepe se vio obligado a trabajar en el mercado público, aportando el único sustento de la familia luego de la Guerra de los Mil Días, cuando el gobierno conservador de entonces arrasó con la ciudad.

Un tiempo después, siguiendo la línea paterna, se dedicó al cultivo del banano y del café, con los cuales iniciaría su fortuna, que invirtió después con particular destreza y mirada progresista. Su viaje de trabajo a los Estados Unidos y Suramérica le abrió aún más la visión, dedicándose después a la construcción y erigiendo empresas, pero siempre con la mirada puesta en la convicción de que el Magdalena debía contar con un medio regional de comunicación de línea liberal. Convertido más tarde en un poderoso líder político cercano a Enrique Olaya Herrera y Eduardo Santos Montejo, -quien lo nombró gobernador del Magdalena-, se erige en impulsordel desarrollo del departamento, en un mandatario transformador y ejemplar.

La época de la violencia entre liberales y conservadores condujo a la dictadura de Rojas Pinilla, y luego a la Junta Militar de Gobierno. Justo el mismo día de la posesión de Alberto Lleras como el primer Presidente de la República del Frente Nacional, el 7 de agosto de 1958, don Pepe Vives inauguraba El Informador. Erael primer diario de nuestro departamento y uno de sus obras más preciadas; contaba ahora el Magdalena con un medio escrito como lo pensó su fundador.

Muy pronto, se volvió de lectura obligada para los magdalenenses de todos los colores políticos. El Informador era el primer contacto que teníamos con las noticias, antes que los diarios capitalinos y atlanticenses, pues mientras este medio escrito estaba disponible al despuntar el día, los distribuidores de esos periódicos recogían las tiradas en el primer vuelo procedente de Bogotá bien entrada la mañana, y en Barranquilla por vía terrestre cuando se atravesaba el Río Magdalena en ferri; llegaban en la tarde y, en ocasiones, al día siguiente.

Fue El Informador el que nos avisó de primero los más importantes sucesos locales, nacionales e internacionales; el que amplió las noticias que se escuchaban en la radio local y nacional, y en la emisoras internacionales de onda corta; era el de las floridas y deliciosas crónicas sociales; el que contaba el éxito de nuestros artistas y deportistas; el pregón de los eventos culturales y artísticos; en fin, la vida regional y nacional era registrada en sus páginas. También, anunció las tragedias que enlutaron a Colombia y al mundo entero. El decano de los diarios del Magdalena ha sido desde entonces, y sigue siendo, el referente histórico del departamento; sus páginas, abiertas a todas las tendencias, son material obligado de consulta.

La presencia de otros medios escritos magdalenenses, como La Época (conservador, ya desaparecido) y otros que posteriormente aparecieron, han sido el acicate para su continuo crecimiento y consolidación como el más importante diario del departamento y de La Guajira. Los descendientes de Don Pepe Vives han mantenido su línea de pensamiento. La plantilla de columnistas es amplia y de lujo, destacándose opinadores del ámbito local, nacional e internacional, quienes desde cualquier óptica y con total libertad expresan su parecer sin recibir orientación editorial o padecer censura alguna.

Don Pepe Vives puede estar tranquilo: ni el amarillismo ni las expresiones fuera de tono han llegado a sus páginas. Por el contrario, el respeto ha sido su directriz, y todos quienes colaboramos con esta casa editorial, tenemos el orgullo de hacer parte de un diario que es un pedazo de la historia y del corazón samario.

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