Patria Boba

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Escrito por:

Paloma Valencia Laserna

Paloma Valencia Laserna

Columna: Opinión

e-mail: palomasenadora@gmail.com



El discurso de instalación del Congreso del Presidente Santos fue un montón de anuncios falaces que se catalogan como históricos; como es su gobierno, exactamente.

Sostuvo el mandatario que el periodo denominado Patria Boba guarda mucho en común con lo que vive Colombia en la actualidad. Dijo -en la celebración del Grito de Independencia- que nuestros próceres no habían estado a la altura de las circunstancias.

Dijo que la confrontación ideológica había permitido la reconquista de Pablo Morillo y hoy, impedía la paz. Dijo, sin decirlo, que ya estaríamos en paz sino fuera porque el oposición critica el proceso de La Habana.

Quedaría mejor escrita la historia de Colombia si se interpretara dentro de la tensión centro-periferia, iniciada desde que las Américas eran menospreciadas y todo lo deseable y valioso estaba en España.

Quedamos con lo que ya teníamos, pues la interrupción de la mal llamada Patria Boba impidió concretar institucionalidad que recogiera un país de regiones y diseñara mecanismos para que cada territorio prometiera un destino a sus habitantes.

Nada más relevante que la definición de una identidad nacional incluyente, donde todas las regiones hagan parte del proyecto nacional, que se frustró en la reconquista.

El modelo donde la capital acumula las mejores oportunidades, y al destino de la provincia consiste en desplazarse hacia la capital para acceder a ellas; es un modelo fracasado y causante de muchas de nuestras dolencias.

El debate de la Patria Boba es el debate de hoy, eso no lo nota Santos. Discutimos asuntos de fondo: ¿puede el centro diseñar e imponer el modelo de paz para la periferia? ¿Puede una negociación conducirnos a la paz? ¿la paz de Colombia depende de la voluntad de unos narcoterroristas o del modelo institucional y el tipo de gobierno?

Patria Boba, le dicen, a lo que fue un esfuerzo para acordar los cimientos de la naciente república.

Patria Boba -sin importancia y equivocada- insiste el Presidente Santos. Y parece apenas natural que así la clasifique; ha de parecerle irrelevante la discusión entre el modelo centralista y federalista; Santos representa ese centralismo, que no le interesa esa periferia.

No dijo el mandatario que la negociación no se firma porque las Farc aun exigen más, y que pese a la voluntad del gobierno de ceder infinitamente, la regulación internacional impone límites, como los impone el hastío de los ciudadanos con la negociación.

Olvidó tal vez, que aquel sórdido período donde los grandes héroes de la independencia fueron fusilados y desmembrados se llamó la pacificación; no recordó que el sangriento y despiadado Morillo tuvo el título de pacificador.

Las palabras son engañosas pueden envolver cualquier cosa.

El pacificador de aquel tiempo pretendía doblegar la voluntad de un pueblo que no entendía; como pretende el pacificador de hoy, imponernos una solución a un problema que no entiende como lo demuestra su simplificación de la discusión entre los que quieren la paz o quieren la guerra.

Boba la Patria que no tenga el valor para discutir a fondo las diferencias de las que pende su destino.



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