Cerrar brechas

Editorial
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger
Otra de las promesas incumplidas del gobierno de Gustavo Petro, fue la ausencia a la protección de los derechos humanos de las mujeres, en zonas rurales y urbanas. Ahora se conoce que un proyecto para prevenir la violencia machista en los Montes de María, en la costa Caribe de Colombia, permitiría identificar que todas las mujeres -más de 200- que participarían en sus espacios de escucha, fueron víctimas en algún momento de sus vidas.
Desde el comienzo de este tenebroso periodo presidencial, se anunció con “bombos y platillos”, la protección a la mujer como la cabeza más visible de las diferentes comunidades; la mujer indígena, campesina, urbana, rural, blanca o negra, cualquiera que fuese su condición de raza y credo, merecía que este gobierno, al menos pusiera en marcha una iniciativa para formar parte de programas que las  beneficie, sobre todo  en zonas de conflicto,  como municipios de María La Baja, Mahates y San Juan Nepomuceno, para defender a más de 600 personas en condiciones de violencia de toda clase.

En las mujeres se pueden identificar en qué grado de violencia están, y las comadronas (parteras) también hacen este acompañamiento para que pudiera denunciar los casos en que se detectaba que estaban sufriendo alguna forma de violencia, alarma que siempre estuvo prendida durante estos cuatro años y que poca atención se le puso.

Las cifras hablan y más que todo las dolorosos experiencias; el 100 % de las más de 200 mujeres que estuvieron en los espacios de escucha, todas algún día han sufrido violencia a manos de un hombre, bien sea del padre, el esposo o el patrón

Aunque se ha avanzado en disminuir la violencia hacia las mujeres, todavía hay hoy muchos casos de mujeres violentadas no sólo física sino psicológicamente. Estos casos dolorosos se reflejan con más énfasis en la región de los Montes de María, a escasos 150 kilómetros de Cartagena de Indias, ha sido históricamente golpeada por el conflicto armado, el desplazamiento forzado, y la precariedad en el acceso a la justicia institucional.

Lástima que no se puso en marcha el plan de proteger a las mujeres, porque a pesar de toda consideración, muchas de ellas   son mujeres de fe, con actitudes positivas, fuertes, resilientes y con la convicción de seguir trabajando en todo tipo de iniciativas a donde quiera que se produzcan, con las niñas, con los jóvenes, con las diferentes comunidades.

En todo este proceso se hubiera logrado generar entornos seguros donde las mujeres podían ir, hablar de su condición y ser escuchadas, donde no iban a ser juzgadas y donde precisamente se sentían con la tranquilidad de exponer para luego obviamente verse retribuidas en ese liderazgo, que sin duda hubiese sido, al menos, un alivio para ellas, en medio de esta condición tan difícil en que viven.


Ojalá y se pueda cristalizar el proyecto porque también incluirría una escuela itinerante en la que se capacitarán a jóvenes, hombres y mujeres sobre la prevención de la violencia de género, tema de mucha importancia para cerrar esa brecha de violencia contra la mujer.

Síganos en nuestras redes

Más Noticias de esta sección