Colombia, patria milagro

Editorial
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Nadie puede dudar de que con nuestro presidente Abelardo De La Espriella, todo va a cambiar en beneficio de los colombiano y nuestro sistema democrático se fortalecerá, con un criterio y mentalidad productiva.

Se está partiendo de la base de que Colombia no es una nación pobre sino empobrecida por la corrupción, el desgobierno, la violencia, el centralismo y la mediocridad sistemática que se incrementó en el gobierno de Petro.

Pasaremos de la escasez a la abundancia; será un nuevo país; tendremos crecimientos cercanos al 7%; es decir, algo parecido a aquello que ha sucedido en Singapur y en Corea del Sur, países ejemplo de desarrollo.

Su objetivo es simplificar la administración, así lo han manifestado tanto Abelardo como su vicepresidente, José  Manuel Restrepo Abondano, su excelente coequipero; también la reducción del Estado, esto es menos personal, pero a su turno mayor productividad y esto cambiará en menos trámites, menos trabas y menos cargas burocráticas.

En consecuencia, viviremos justamente lo que se ha denominado en su programa de gobierno: “La Patria Milagro”. Otras medidas consistirán en reducir la evasión fiscal y crear incentivos para la vivienda y el desarrollo de la infraestructura de carreteras, que durante la era petrista, estuvo paralizada.

Las Fuerzas Militares recibirán una reingeniería en el sentido de que adquirirán con Israel los equipos necesarios para actualizar, mejorar y dotarlas de los instrumentos necesarios en materia de inteligencia, con miras a que vuelvan a ser prototipo ante el mundo por la eficacia de sus intervenciones operacionales.

Sin haberse posesionado, con motivo de las llamadas de congratulación que le formularon, adelantó en las conversaciones con funcionarios israelíes, la decisión que se tomaría de reanudar las relaciones y continuar con su apoyo logístico de elementos y materiales, que se venían comprando, con el firme propósito de contar con unos ejércitos de tierra, mar y aire de primer orden.

Se reincorporarán algunos generales despedidos con impecable trayectoria; incluso como se ha tenido conocimiento Petro los negoció, llamándolos a calificar servicios, para darle gusto a los grupos paramilitares y las guerrillas comunistas; todo ello dentro del proceso de paz total.

Se conoció como Danilo Rueda cumpliendo órdenes de Petro, paró operaciones militares y policiales contra los narcotraficantes del Eln y del Clan del Golfo. Retiraron a oficiales curtidos y de experiencia de combate que iban a llevar a cabo las actividades de eliminar o capturar a esos bandidos.

Por tratarse de un tratamiento de concesión y favorecimiento a esos grupos criminales, el presidente electo está poniendo de presente al departamento de Estado americano sobre esos inusuales y censurables hechos delictivos.

Obviamente a Petro no le ha gustado la normal actitud y determinación de Abelardo en esos aspectos tan delicados y que vulneran la estabilidad institucional.

En contraste con Petro, las relaciones con los gobernadores y alcaldes fluirán armónicamente. Les brindará una colaboración a las regiones conforme a aquello que se ha instituido en las normas constitucionales; todo será planeado, articulado y coordinado con los ministros respectivos.

El túnel en Antioquía y la carretera que va al mar lo están construyendo la gobernación de Antioquía y los aportes de los mismos antioqueños y la Alcaldía de Medellín,  El gobierno central a propósito no ha financiado un solo peso de esa obra; por el contrario, se atravesó y criticó que hubiese cuotas espontáneas que dieron y continúan dando las mujeres y hombres de carriel.

Abelardo al lado de sus más inmediatos colaboradores ha hecho unas sentidas y bonitas visitas de agradecimiento al Señor en varios santuarios especiales, donde refleja su conexión auténtica y fervorosa con el de arriba, que lo ha protegido y le ha permitido materializar sus metas personales, profesionales, empresariales y políticas.

Con Petro no hubo majestad presidencial, nunca supo lo que ello significaba. La tristemente célebre primera dama, Verónica Alcocer, tuvo un comportamiento similar; los dos se excedían con el licor y cometían toda clase de salidas en falso, como lo afirmó el embajador en Suecia, Gabriel Reyes.

Abelardo brillará por sus ejecutorias, por el respeto y respetabilidad que desde ahora está logrando nacional e internacionalmente. La primera dama, Ana Lucía Pineda, es una eficiente administradora y estamos seguros de que estará a la altura de su responsabilidad, ejerciendo su función en el ámbito social. Colombia notará la enorme diferencia de los dos mandatarios, el saliente y el entrante. Y lo mismo en lo que concierne con las dos primeras damas.

Debemos sentirnos orgullosos de que al frente de nuestra Nación vaya a estar un hombre privilegiado por su inteligencia, su estructura argumental, su capacidad de trabajo, su excelso patriotismo, su facilidad oratoria y la empatía con su pueblo.

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