Inmediatamente sucedieron los dos terribles terremotos en La Guaira, norte de Venezuela, la comunidad internacional comenzó a movilizar la ayuda para el hermano país tras los dos terremotos que dejaron al menos 589 muertos y más de 2.980 heridos, cifras dadas a conocer por la presidenta encargada, Delcy Rodriguez, al cierre de esta edición editorial.
Las cifras suben en forma alarmante después de los terremotos y de las 214 réplicas tras los devastadores sismos de magnitud .7.2 y 7.5; los damnificados están sin techo y sin comida, pero con la certeza de que con el despliegue de equipos de rescate desde América y Europa, el apoyo de organismos multilaterales y el compromiso de asistencia humanitaria, en algo se podrá paliar la terrible situación que viven los hermanos venezolanos.
Pese a todo, la solidaridad internacional se ha hecho sentir y lo que deben hacer ahora las autoridades venezolanas es facilitar y asegurar que las ayudas, de cualquier tipo, lleguen a los damnificados, mientras se encuentran sobrevivientes de esta terrible tragedia. Países con amplia experiencia en la respuesta a desastres sísmicos, como México y Chile, anunciaron el envío de equipos especializados, mientras EE.UU. desplegó rescatistas y Naciones Unidas coordinó una respuesta internacional para apoyar las labores de búsqueda de sobrevivientes y atender a miles de afectados. Los dos sismos, con apenas 39 segundos de diferencia, frente a la costa caribeña venezolana, conformaron un "doblete sísmico", un fenómeno poco frecuente en el que dos terremotos de gran intensidad ocurren casi simultáneamente en la misma zona.
México confirmó el envío de rescatistas y personal sanitario de la Secretaría de la Defensa Nacional y la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que el contingente evaluará las necesidades sobre el terreno antes de decidir un eventual refuerzo de la misión. Chile, uno de los países más expuestos a terremotos del mundo, también anunció el envío de ayuda humanitaria y equipos de rescate tras una conversación entre el presidente José Antonio Kast y Delcy Rodríguez.
EE.UU. desplegó equipos de búsqueda y rescate procedentes de Fairfax, Virginia y Los Ángeles. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que la prioridad inmediata es localizar a personas atrapadas entre los escombros y señaló que Washington evaluará posteriormente cómo colaborar en la reconstrucción de infraestructuras y telecomunicaciones.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, confirmó que envió en un carguero militar una misión humanitaria de búsqueda y rescate integrada por 36 bomberos especializados en este tipo de operaciones, cuatro técnicos de la Defensa Civil y otros cuatro técnicos de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones, además de los materiales necesarios para montar un hospital de campaña.
Ecuador y El Salvador enviaron desde el jueves equipos de rescate a Venezuela; de Quito partirán 47 rescatistas y dos perros entrenados, mientras que El Salvador despachará una misión integrada por personal de emergencia, médicos y canes especializados.
Panamá y República Dominicana también enviarán rescatistas, mientras que Colombia activó a sus Fuerzas Militares, Policía, Defensa Civil y equipos especializados de gestión del riesgo haciendo desde ayer presencia en territorio venezolano. El portavoz presidencial de Argentina, Adrián Ravier, anunció el envío de asistencia humanitaria a Venezuela, país que atraviesa una de las catástrofes naturales más devastadoras de su historia reciente.
También, Cuba informó que su misión médica en Venezuela participa desde el primer momento en la atención a los damnificados y, al tiempo, Argentina, Perú, Paraguay, Costa Rica, Guatemala y Uruguay ofrecieron ayuda a Caracas. Por su parte, Haití, que sufrió el devastador terremoto de 2010, aseguró comprender con especial sensibilidad el sufrimiento del pueblo venezolano.
Canadá prepara el envío de ayuda humanitaria y defendió la necesidad de revisar la ausencia de representación canadiense en capitales como Caracas, con cuyo gobierno mantiene profundas diferencias políticas.
La situación en las zonas afectadas por los terremotos es de una devastación total y realmente aterradora, que conmueve el corazón de todos los latinoamericanos, que solidariamente, en la medida de sus fuerzas, están aportando organismo de socorro altamente entrenados con equipo humano, animal y tecnológico.
La solidaridad también llegó desde el Vaticano. El papa León XIV dispuso una primera ayuda de 100.000 euros, que será canalizada a través de las estructuras eclesiásticas locales para atender las necesidades más urgentes de la población afectada. La Unión Europea puso en marcha el sistema satelital Copernicus para cartografiar las zonas afectadas y coordinó, a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil, la ayuda ofrecida por España, Italia y la República Checa.
Francia anunció el despliegue inmediato de un equipo de 85 rescatistas especializados en salvamento y desescombro; el presidente Emmanuel Macron aseguró, tras hablar con Rodríguez, que París está dispuesto a actuar junto a sus socios europeos para atender las necesidades que planteen las autoridades venezolanas y Países Bajos enviará un contingente de al menos 60 especialistas, entre bomberos, médicos, ingenieros y perros de rescate, y reservó hasta dos millones de euros para financiar la misión.
En estos momentos en que está llegando la ayuda internacional y para facilitar en forma eficaz que esa ayuda llegue rápidamente a los afectados, se debe levantar las restricciones a internet y a los medios de comunicación para facilitar el flujo de información durante la emergencia, algo que ayudaría a facilitar el flujo de comunicaciones para el servicio de rescates de víctimas y demás labores propias de esta terrible situación que vive en la actualidad Venezuela.