Ahora que Colombia vive y siente nuevos aires políticos, que con seguridad traerán prosperidad y bienestar para todos gracias a los cambios positivos con el nuevo gobierno de Abelardo De La Espriella y José Manuel Restrepo, el futuro de la cooperación internacional exige un compromiso renovado con la paz y la democracia, para que Colombia vuelva al rumbo que perdió hace cuatro años.
Los colombianos están convencidos de que el futuro de la cooperación hemisférica exige un compromiso renovado con la paz y la democracia, los derechos humanos y el desarrollo sostenible, como pilares fundamentales de la democracia y la libertad que debe regir en todo el territorio colombiano.
Es por ello que la implementación de las políticas de paz, justicia y reparación a víctimas del conflicto armado, deben ser primordial y fundamental, antes de buscar esa anhelada paz, que ha sido esquiva para los colombianos.
Esto debe ser un trabajo continúo, ardo, fundamental, persistente para comenzar el camino tortuoso y doloroso de la paz para que después, cuando se reconozca principalmente a las víctimas y los violentos esten en cárceles, se pueda implementar una política de paz fortalecida y robusta con la presencia institucional en los territorios, que son los más afectados por el conflicto armando en Colombia, que, desafortunadamente, se recrudeció y creció en su máxima expresión durante estos nefastos cuatro años.
Es así , que países como Alemania, España, Irlanda, Italia, Noruega, Suecia, Suiza, Reino Unido y Turquía, cuyos aportes reflejan la confianza tanto en la organización como en los esfuerzos de Colombia por consolidar una paz estable, reparativa, justa y duradera, deben seguir en ese camino y seguir apoyando los esfuerzos para conseguir la paz en nuestro país.
En estos procesos es importante la participación activa y firme de los países vecinos, quienes, indudablemente, son un apoyo indispensable para los diálogos y los eventos y circunstancias que rodean los procesos de normalización de la seguridad en las fronteras. Es el caso del gobierno de Panamá que ha tenido acogida generosa y hospitalidad con el proceso colombiano, reafirmando el compromiso de Colombia con la vocación de unidad, cooperación y acción humanitaria, entre ambas naciones.
Mientras se surte con éxito el proceso, Colombia debe seguir aportando sus capacidades, experiencias y buenas prácticas para profundizar la cooperación con los demás países, que son fundamentales con el propósito colombiano; además de seguir trabajando todos convencidos de que el diálogo, la cooperación y el multilateralismo siguen siendo esenciales para el bienestar del hemisferio y de la humanidad.