El aceite de palma se ha abierto a nuevas posibilidades en el mercado pese a los impactos de la crisis por la pandemia de la Covid-19, pues este producto no se ha visto tan golpeado como otros, lo cual es un logro para la economía del país y para la de nuestro departamento, uno de los principales productores en Colombia de este producto.
En el Magdalena hay 60.000 hectáreas sembradas con palma de aceite, con una producción de 198.000 toneladas de aceite crudo. En el departamento la palmicultura abarca alrededor de 45.000 hectáreas, las cuales representan 9,5 % del área sembrada total sembrada en palma de aceite en Colombia, que hoy está cercana a las 480.000 hectáreas.
Desde el 2013, la producción de la zona ascendió a 173.595 toneladas de aceite de palma crudo y 953.279 de fruto, participando con 16.7 % de la producción nacional de cada uno de estos segmentos. Adicionalmente, y como resultado de la actividad palmera, en el Magdalena se generaron 14.220 empleos, entre directos, 5.688 e indirectos, 8.532.
La visión del mercado global de productos agrícolas y las perspectivas del mercado internacional de aceites y grasas, es una de las grandes expectativas de aprovechamiento que se pueden hacer en tiempos de pandemia. Todos los precios agrícolas han sido golpeados durante la crisis, pero el aceite de palma ha sufrido menos que otros, gracias a los altos niveles de costos alcanzados en los últimos meses.
Una de las causas del incremento obedece a la reactivación de la demanda mundial de importaciones y problemas de mano de obra en países como Indonesia y Malasia, principales productores en el mundo. Los mercados globales de hoy en día muestran como la Covid-19 ha cambiado la perspectiva del mercado de aceites, dado que el PIB va a caer en todos los países, menos en China; además hay que destacar la utilización del aceite de palma como biocombustible y su relación con los precios internacionales del crudo. Cuando sube el precio del petróleo, sube el de los aceites vegetales y actualmente los biocombustibles tomaron el 10 % del mercado de los aceites vegetales.
En ese sentido,, la pandemia ha reducido el uso de diésel en el mundo y tenemos como ejemplos como el de Indonesia, que para compensar esa caída elevó de B-20 a B-30 la concentración del biodiesel, lo que lo mejoró su posición en el mercado.
Los precios internacionales de los aceites vegetales volverán a la normalidad cuando se encuentre la vacuna para la Covid-19. Con el aumento estacional de las existencias de aceite de palma, el diferencial de costo por pedido del Brent disminuirá; esto significa que la última pieza del rompecabezas de precios, es el petróleo crudo.
Por la pandemia, para este año la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite realizará de manera virtual la Asamblea General de Afiliados, la Sala General de Cenipalma y el Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite. El foro académico realizado con James Fry es el primero de cuatro que se realizarán hasta el 19 de noviembre, mientras que la sesión estatutaria del XLVIII Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, se llevará a cabo el próximo 4 de septiembre.
Malasia e Indonesia tienen el 85% de la producción mundial, en tanto que Nigeria, Tailandia, Colombia, Ecuador y Papúa Nueva Guinea representan juntas el 6,6 % de la producción.
El aceite de palma fue clasificado como menos sostenible que otras alternativas para la producción de biocombustible, como la soja o la colza que se cultiva en Europa, en la Directiva de Energías Renovables de la Unión Europea que entró en vigor en mayo del año pasado.