La República Democrática del Congo enfrenta un nuevo brote de ébola que ya ha dejado 202 fallecidos y 875 casos confirmados, según los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades. La epidemia, declarada en mayo en el este del país, mantiene como epicentro a la provincia de Ituri y ha encendido las alertas regionales por su rápida expansión y alta letalidad.
La cifra de víctimas por el actual brote de ébola en la República Democrática del Congo asciende a 202 muertos, de acuerdo con información de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC de África), que confirmaron además 875 casos registrados desde la declaración de la epidemia el pasado 15 de mayo.
El jefe interino de las Divisiones de Preparación y Respuesta ante Emergencias del organismo, Wessam Mankoula, explicó que la tasa de letalidad se ubica en el 23 %, mientras que 67 personas han logrado recuperarse de la enfermedad.
La provincia de Ituri continúa siendo el principal foco del brote, al concentrar el 91 % de los casos y el 78 % de las muertes registradas en el país. Sin embargo, también se han reportado contagios en Kivu del Norte y Kivu del Sur, donde la situación se complica por el conflicto armado que dificulta el acceso de los equipos de salud.
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Las autoridades sanitarias expresaron preocupación por Kivu del Norte, donde la inseguridad ha limitado las labores de rastreo de contactos, lo que podría favorecer la propagación del virus.
Según los CDC de África, este brote ya es considerado el tercer peor de la historia del ébola, solo por detrás de los ocurridos en África Occidental entre 2014 y 2016 y el registrado en el este del Congo entre 2018 y 2020.
El virus también ha cruzado fronteras hacia Uganda, donde se han confirmado 19 casos, incluidos 14 importados desde la RDC y dos fallecimientos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene la alerta internacional por el brote, clasificado como emergencia de salud pública de importancia internacional, mientras continúa el plan de respuesta para contener la expansión del virus en la región.