Cuarenta años del horror en el Palacio de Justicia: la herida que aún no cierra

Esta fue la portada de EL INFORMADOR del 7 de noviembre de 1985, con la que el diario informó al Magdalena sobre la grave crisis de orden público que sacudía a Bogotá durante la toma del Palacio de Justicia. Foto Archivo EL INFORMADOR.

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Colombia recuerda uno de los capítulos más dolorosos de su historia reciente. El 6 y 7 de noviembre de 1985, el país fue testigo de la toma y posterior retoma del Palacio de Justicia, una tragedia que dejó más de 90 muertos y 11 desaparecidos, entre ellos magistrados, civiles y miembros del M-19.

Por: Luis Guillermo Saumeth González

Redacción EL INFORMADOR.

 Hace cuatro décadas, el centro de Bogotá se convirtió en escenario de una de las más sangrientas confrontaciones que haya vivido el país. La mañana del 6 de noviembre de 1985, un comando armado del Movimiento 19 de Abril (M-19) irrumpió en el Palacio de Justicia, con el objetivo de someter a juicio político al entonces presidente Belisario Betancur. Lo que siguió fue una batalla urbana sin precedentes.


Guerrillero del M-19 en la toma del Palacio de Justicia. Foto Archivo EL INFORMADOR.
Guerrillero del M-19 en la toma del Palacio de Justicia. Foto Archivo EL INFORMADOR.

 

El ingreso de los insurgentes, a plena luz del día y con escasa vigilancia, sorprendió a empleados, magistrados y visitantes. En cuestión de minutos, el edificio se convirtió en un campo de guerra. La respuesta militar fue inmediata y desproporcionada: tanques, fusiles y helicópteros rodearon la edificación mientras se libraba un enfrentamiento que duraría más de 28 horas.


Páginas interiores de EL INFORMADOR. La sección de Judiciales reflejaba la magnitud de la tragedia y el caos que se vivía en Bogotá durante la toma del Palacio de Justicia. Foto: Archivo EL INFORMADOR
Páginas interiores de EL INFORMADOR. La sección de Judiciales reflejaba la magnitud de la tragedia y el caos que se vivía en Bogotá durante la toma del Palacio de Justicia. Foto: Archivo EL INFORMADOR

Los testimonios de sobrevivientes describen un infierno. En medio del fuego cruzado, los rehenes pedían auxilio mientras el presidente de la Corte Suprema, Alfonso Reyes Echandía, rogaba por radio que cesaran los disparos: “¡Somos rehenes, no disparen!”. Su súplica se perdió entre el estruendo de las balas y las llamas que consumieron gran parte del edificio.

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Hacia la noche del 7 de noviembre, el Palacio era un amasijo de ruinas humeantes. Los cuerpos calcinados de magistrados, empleados judiciales, guerrilleros y civiles fueron hallados entre los escombros. Muchos nunca pudieron ser identificados.


El asaltó del M-19, que comenzó el 6 de noviembre, terminó al día siguiente con una “desproporcionada operación” militar, según determinó la Comisión de la Verdad que investigó los hechos años después. Tres décadas después, uno de los acontecimientos más dramáticos de la historia del conflicto armado que vive este país, muchas familias siguen buscando a sus desaparecidos y reclamando justicia. Foto Archivo EL INFORMADOR.
El asaltó del M-19, que comenzó el 6 de noviembre, terminó al día siguiente con una “desproporcionada operación” militar, según determinó la Comisión de la Verdad que investigó los hechos años después. Tres décadas después, uno de los acontecimientos más dramáticos de la historia del conflicto armado que vive este país, muchas familias siguen buscando a sus desaparecidos y reclamando justicia. Foto Archivo EL INFORMADOR.

 

El episodio dejó una marca imborrable en la memoria nacional que 40 años después, el país sigue buscando respuestas sobre lo que realmente ocurrió en aquellas horas de horror.


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