“La educación es la clave para proteger nuestros océanos”: biólogo marino

Carlos Julio Polo, Biólogo Marino, en compañía de Luis Saumeth, periodista de EL INFORMADOR en la Sala de Tertulias ‘Pepe Vives De Andréis’. Foto derechos reservados EL INFORMADOR

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El doctor Carlos Julio Polo, conversó con EL INFORMADOR sobre los principales desafíos ambientales que enfrentan Santa Marta y el Magdalena, e insistió en que la educación ciudadana es fundamental para proteger los ecosistemas marinos y costeros.

La conmemoración del Día Mundial de los Océanos abrió nuevamente el debate sobre la necesidad de fortalecer las acciones de protección ambiental en las zonas costeras. En entrevista con EL INFORMADOR, el biólogo marino Carlos Julio Polo analizó las problemáticas que afectan a los ecosistemas marinos de Santa Marta y el Magdalena, y destacó que la educación sigue siendo la herramienta más efectiva para generar cambios duraderos en la relación entre las comunidades y el medio ambiente.

El especialista resaltó que Santa Marta posee una riqueza natural única gracias a la diversidad de ecosistemas presentes en su territorio, condición que la convierte en un escenario privilegiado para la investigación, el turismo de naturaleza y la conservación ambiental.

Sin embargo, advirtió que esa misma riqueza enfrenta amenazas constantes derivadas de la contaminación, el manejo inadecuado de los residuos y la falta de cultura ciudadana frente al cuidado de los recursos naturales.

El Biólogo Marino leyendo una edición del periódico EL INFORMADOR. Foto derechos reservados EL INFORMADOR


La basura termina regresando a las playas

Uno de los fenómenos que más preocupa al biólogo marino es la llegada masiva de residuos sólidos a las playas durante las temporadas de lluvia, cuando los canales y afluentes arrastran grandes cantidades de desechos hasta el mar.

Según explicó, gran parte de estos residuos corresponde a materiales plásticos que terminan acumulándose en las costas y afectando tanto el paisaje como la biodiversidad marina.

“Si nosotros no nos educamos para saber cómo manejar las basuras, especialmente los plásticos, seguiremos viendo cómo terminan en las playas y afectan nuestros ecosistemas”, afirmó.

Polo recordó que durante estos episodios es frecuente observar en sectores costeros la presencia de llantas, icopor, recipientes plásticos e incluso electrodomésticos que son transportados por las corrientes hasta el mar.

“El mar nos devuelve todo lo que le arrojamos. Esos residuos no pertenecen a ese ambiente y tarde o temprano regresan a nuestras playas”, señaló.

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Las aguas servidas siguen siendo una preocupación

Durante la conversación también abordó el impacto que generan las aguas residuales en distintos sectores de Santa Marta, especialmente en épocas de fuertes precipitaciones.

Para el especialista, este problema continúa siendo uno de los mayores retos ambientales para la ciudad, debido a las afectaciones que provoca tanto en los ecosistemas marinos como en la actividad turística.

Jornada de limpieza en la playa ‘Los Cocos’. Foto derechos reservados EL INFORMADOR


“Cuando se presentan lluvias intensas, las fallas en los sistemas de drenaje y saneamiento se hacen más evidentes y terminan afectando precisamente los espacios que constituyen uno de los principales atractivos de Santa Marta”, explicó.

Aunque considera que se requieren soluciones estructurales en materia de infraestructura, insistió en que cualquier estrategia debe estar acompañada por procesos permanentes de educación ambiental dirigidos a las comunidades.

Trabajo con pescadores y comunidades costeras

Carlos Julio Polo destacó además los proyectos que desarrolla junto a su esposa en comunidades pesqueras del Magdalena, enfocados en educación ambiental y aprovechamiento sostenible de los recursos marinos.

Las iniciativas se adelantan en sectores como Tazajera, Pueblo Viejo y Playa de los Cocos, donde se realizan actividades pedagógicas con pescadores, jóvenes y niños para fortalecer la conciencia sobre la conservación de los ecosistemas.

El objetivo es que las comunidades comprendan el valor de los recursos naturales y adopten prácticas que permitan su aprovechamiento sin comprometer su sostenibilidad.

“Muchas veces las personas desconocen el impacto que pueden generar algunas acciones. Cuando entienden por qué es importante recoger una red dañada o evitar dejar residuos en el mar, comienzan a cambiar sus prácticas”, explicó.

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Las redes fantasmas, una amenaza silenciosa

Otro de los temas abordados durante la entrevista fue el impacto de las llamadas redes fantasma, artes de pesca abandonadas que permanecen durante años en el fondo marino atrapando especies y deteriorando hábitats sensibles.

Polo relató que durante una reciente inmersión realizada en aguas cercanas a Santa Marta encontró una red atrapada cerca de una zona coralina, evidencia de una problemática que continúa afectando diferentes ecosistemas marinos de la región.

Según explicó, muchas veces estas situaciones ocurren por desconocimiento de los propios pescadores sobre las consecuencias ambientales que generan estos elementos cuando quedan abandonados.

Por ello, considera fundamental fortalecer los programas de capacitación y sensibilización dirigidos a las comunidades costeras.

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Un compromiso de todos

Para el biólogo marino, la conservación de los océanos no depende únicamente de las autoridades o de los científicos, sino del compromiso cotidiano de cada ciudadano.

Reducir el consumo de plásticos, disponer correctamente los residuos y comprender la importancia de los ecosistemas marinos son algunas de las acciones que pueden marcar la diferencia en la protección de las costas del Caribe colombiano.

“Tenemos una riqueza natural extraordinaria que merece ser protegida. La mejor herramienta para conservarla sigue siendo la educación”, concluyó.

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