En entrevista con EL INFORMADOR, el biólogo marino destacó la importancia de fortalecer la educación ambiental en las comunidades costeras, combatir la contaminación por residuos y promover prácticas sostenibles para la conservación de tiburones, rayas y otros recursos marinos del Caribe colombiano.
La contaminación por residuos sólidos, las aguas servidas que llegan al mar y la falta de educación ambiental continúan siendo algunos de los principales desafíos para la conservación de los ecosistemas marinos en Santa Marta y el Magdalena. Así lo aseguró el biólogo marino Carlos Julio Polo durante una entrevista concedida a EL INFORMADOR, en la que analizó la situación ambiental de la región y los esfuerzos que adelanta junto a comunidades pesqueras para proteger la biodiversidad marina.
La conversación se dio en el marco de la conmemoración del Día Mundial de los Océanos, una fecha que sirvió para reflexionar sobre los problemas que enfrentan las playas samarias, especialmente durante las temporadas de lluvias, cuando toneladas de residuos terminan arrastradas por los afluentes y desembocan en el mar.
Según Polo, uno de los mayores retos es la falta de cultura ciudadana frente al manejo adecuado de los residuos, especialmente los plásticos, que representan una de las principales amenazas para la fauna marina.
“El mar siempre termina devolviéndonos la basura que arrojamos. Cuando llegan las lluvias, los residuos que no fueron manejados correctamente terminan en los ríos y finalmente en las playas y ecosistemas marinos”, explicó.

Las aguas residuales siguen siendo una preocupación
El investigador también manifestó su preocupación por el impacto que generan las aguas servidas que llegan a sectores como la bahía de Santa Marta y El Rodadero, una problemática que se hace más evidente durante las temporadas de fuertes precipitaciones.
A su juicio, además de las soluciones de infraestructura que permitan mejorar los sistemas de alcantarillado y drenaje, es fundamental fortalecer los procesos educativos en colegios, comunidades y sectores costeros.
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Educación para transformar las comunidades
Actualmente, Polo lidera un proyecto enfocado en comunidades pesqueras de Pueblo Viejo, Tasajera y Playa Salguero, donde se desarrollan talleres de capacitación orientados a la conservación de los recursos marinos y al aprovechamiento sostenible de especies que forman parte de la economía local.
La iniciativa no solo involucra a los pescadores, sino también a sus familias y especialmente a los niños, con el propósito de fomentar una nueva generación más comprometida con la protección del medio ambiente.
Entre los temas abordados se encuentran los efectos de las denominadas “redes fantasma”, artes de pesca abandonadas que continúan atrapando organismos marinos y generan daños a ecosistemas sensibles como los arrecifes coralinos.
Conservación de tiburones y rayas
Uno de los principales campos de trabajo de Carlos Julio Polo es la conservación de tiburones y rayas en América Latina. Desde hace varios años asesora a diferentes países en la formulación de estrategias para proteger estas especies y reducir su captura incidental.
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En el Magdalena, explicó, la captura de rayas es más frecuente que la de tiburones, razón por la cual gran parte de los esfuerzos se concentran en promover prácticas que permitan disminuir estos incidentes sin afectar el sustento económico de los pescadores.
Uno de los avances más significativos observados durante el desarrollo del proyecto ha sido el cambio de comportamiento de algunos pescadores, quienes ahora devuelven al mar ejemplares juveniles o especies vulnerables que antes eran retenidas.
“Ya estamos viendo resultados. Hay pescadores que cuando encuentran animales pequeños o especies sensibles los regresan al agua. Ese es un avance importante dentro del proceso de concientización”, señaló.
Un proceso que requiere tiempo
El especialista considera que la transformación de prácticas tradicionales y ancestrales no ocurre de manera inmediata. Por ello, estima que se requieren al menos cinco años de trabajo continuo con las comunidades para comenzar a observar cambios significativos en la gestión sostenible de los recursos marinos.
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A nivel nacional, destacó que Colombia ha avanzado en materia de conservación marina, especialmente con el cumplimiento de compromisos internacionales relacionados con la ampliación de áreas marinas protegidas y la protección de especies vulnerables.
Sin embargo, advirtió que aún existen desafíos importantes, entre ellos la pesca ilegal y el fortalecimiento de los mecanismos de vigilancia y control tanto en el Caribe como en el Pacífico colombiano.
Finalmente, hizo un llamado a la ciudadanía para asumir una mayor responsabilidad en el cuidado de los océanos.
“Cuando visiten las playas y ecosistemas marinos no dejen basura, no se lleven elementos del mar y eviten consumir especies que se encuentran amenazadas o en peligro de extinción”, concluyó.