La ciudad General Santos, la más afectada por el terremoto, se encuentra en “estado de calamidad”, declaró este martes a EFE la oenegé local Kidlikasan.
Según datos del Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMC), cuatro personas permanecen sin localizar y más de 470 resultaron heridas por el sismo, que afectó de forma directa a unos 145.000 ciudadanos o cerca de 33.000 familias.
Las autoridades contabilizaron 40.674 desplazados y 2.505 viviendas dañadas, de las cuales 460 quedaron completamente destruidas en Mindanao, la segunda isla más grande del archipiélago, hogar de más de 20 millones de personas y donde numerosas zonas continúan sin suministro eléctrico ni acceso a agua potable.
Edificios gubernamentales, viviendas, carreteras y puentes, entre otras infraestructuras, resultaron dañadas por el potente temblor, al que siguieron unas 1.055 réplicas en las siguientes 24 horas, con magnitudes de entre 1,3 hasta 6,7, de acuerdo con los datos oficiales.
El terremoto fue detectado a las 07.37 hora local del lunes a unos 24 kilómetros al suroeste de la isla de Burias -sur de Mindanao- y a una profundidad de alrededor de 55 kilómetros, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, en inglés), que mide la actividad sísmica de todo el mundo. El terremoto sacudió Mindanao el mismo día en el que millones de niños regresaban al colegio para iniciar el curso escolar, dejando aulas reducidas a escombros y sin la certeza sobre cuándo podrán regresar unos cuatro millones, conforme a los datos oficiales.