Doce becarios Talento Magdalena, madres cabeza de hogar, la primera médica Kogui y el retorno de las prácticas en investigación hacen parte de esta nueva cohorte de Medicina.
Con un juramento para cuidar la vida y una bata blanca que denota pureza, un grupo de 36 estudiantes del Programa de Medicina de la Universidad del Magdalena dio el paso definitivo hacia el inicio de sus prácticas profesionales.
Llenos de satisfacción por culminar con éxito 10 semestres académicos y visualizar un camino de aprendizajes, los jóvenes se consagraron como los nuevos médicos internos que durante un año estarán en clínicas y hospitales de diversas ciudades del país, ejerciendo por primera vez y de manera autónoma.
“La medicina que ustedes están llamados a ejercer debe partir de una convicción profunda: ninguna vida vale menos que otra, ningún paciente merece menos cuidado que otro y ninguna comunidad debe quedar por fuera del sistema de salud”, fueron las palabras que dedicó la decana de la Facultad de Ciencias de la Salud, Karin Rondón Payares, a los futuros médicos.

Una cohorte especial
El acto solemne conservó un profundo significado por la diversidad y la resiliencia que representa esta cohorte: 12 becarios de Talento Magdalena, dos madres cabeza de hogar, un joven con quien reinician las prácticas de investigación y la primera mujer Kogui que se titulará como médica.
“Es una ceremonia de gran significado para el programa. Entregamos un grupo muy especial. Tenemos 12 estudiantes de nuestro programa bandera institucional, una apuesta que ha dado frutos muy importantes y de gran impacto para el territorio”, precisó la médica magíster María Angélica Meñaca Guerrero, directora del Programa de Medicina.
La directora aspira que estos jóvenes provenientes de los municipios de El Retén, Ariguaní, Pivijay, San Sebastián, Chibolo, Santa Ana, Puebloviejo, Santa Bárbara de Pinto y El Piñón, al recibir sus títulos profesionales, retornen a sus territorios a aportar salud de calidad y esperanza de vida.
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Preparados para servir
Durante el último año de formación académica, los 36 practicantes de Medicina vivirán la primera experiencia profesional distribuidos en 11 escenarios con los que esta Casa de Estudios Superiores tiene convenios de docencia-servicio.
Al recibir la bata blanca de parte de sus docentes, asumieron el compromiso de desempeñarse con responsabilidad, vocación, dignidad y sentido humano, pues están preparados para responder a desafíos y desarrollar acciones de promoción, prevención, atención y rehabilitación.
El estudiante Rubén Ferrer Baldomino, oriundo de El Retén, obtuvo el mejor promedio académico entre los becarios de Talento Magdalena. Tras la ceremonia, ratificó su propósito de servir: “Mi compromiso será con todas nuestras comunidades, volver a mi municipio y aportar mi granito de arena gracias a esta iniciativa”.
Por su parte, Camilo Hernández Pérez manifestó su beneplácito por finalizar una etapa con reconocimiento por su destacado rendimiento académico y su labor como representante estudiantil. Además, expresó agradecimientos a la Universidad por la formación brindada.
“Para mí esta ha sido la mejor universidad que yo pude haber encontrado, ya que me acompañó, me dio esos valores que siento que necesitaba y ese conocimiento para formarme como el profesional que yo quería ser”, aseguró.
La historia de la estudiante Hellen Polo Trillos también destacó durante el acto por su capacidad de sacar adelante sus estudios universitarios mientras alternaba su papel como madre. Hellen asistió acompañada de su hija y recibió la bata de manos de su hermana, quien también es médica.
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“Fueron muchos años de esfuerzos para llegar a este momento. Estoy muy emocionada y ansiosa por brindarle mi vocación y empatía a los pacientes, que pienso que es lo más importante que debemos hacer. No solo importa el conocimiento, sino esa parte humana, esa calidez, ese abrazo, esos buenos días a los pacientes”, dijo la futura médica.
Estos médicos internos de Unimagdalena están listos para enfrentarse a diversos escenarios, identificar necesidades y formular estrategias eficaces para ofrecer una atención integral, con enfoque en salud familiar, en aras de brindar calidad de vida a las comunidades.