El presidente de Daniel Noboa aseguró que Colombia es el “peor socio” comercial de su país y defendió la imposición de aranceles a productos colombianos, en el contexto de una creciente tensión económica y diplomática entre ambas naciones.
El mandatario ecuatoriano afirmó que existe un fuerte desequilibrio en la balanza comercial. “Colombia es nuestro peor socio a nivel mundial: tenemos un déficit de 1.200 millones de dólares con un comercio total de 2.100 millones de dólares”, señaló, advirtiendo que esta situación afecta el empleo y la salida de divisas en Ecuador.
Noboa negó que exista una guerra comercial, aunque justificó las medidas adoptadas por su Gobierno, incluidas las barreras arancelarias. “No se les ha declarado la guerra a los colombianos. Se les ha declarado la guerra al narcotráfico, a la violencia, al crimen organizado, al contrabando y a la minería ilegal”, afirmó.
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El jefe de Estado también cuestionó la cooperación en materia de seguridad fronteriza con Colombia, señalando que Ecuador ha tenido que asumir mayores costos militares, estimados en unos 400 millones de dólares anuales, para contener la violencia en zonas limítrofes como el departamento de Putumayo.
La relación bilateral se ha tensado además por diferencias políticas, luego de que el presidente colombiano Gustavo Petro calificara como “preso político” al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, lo que fue rechazado por Noboa, quien insistió en que se trata de un caso de corrupción.
La disputa comercial entre ambos países comenzó en febrero con la imposición de aranceles del 30 % por parte de Ecuador, medida que escaló en los meses siguientes con incrementos recíprocos en los gravámenes. Colombia, por su parte, había anunciado posibles medidas de respuesta, aunque posteriormente se abrió a flexibilizar su posición.
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En medio del cruce de declaraciones, Noboa también hizo referencia a una visita de Petro a territorio ecuatoriano, señalando supuestos encuentros con actores políticos vinculados a estructuras criminales, aunque sin confirmar una relación directa con cabecillas del crimen organizado.