Dada la pobre actuación de la Selección Nacional en el torneo Preolímpico, es imperativo que la Federación realice una profunda autocrítica. Los resultados negativos a nivel internacional con las categorías inferiores del equipo patrio exigen una evaluación.
Después de transitar por el torneo preolímpico sin dejar una impresión significativa, enfrentándose a rivales que en teoría eran asequibles, siendo Brasil el oponente más desafiante, Colombia se halla en una situación incierta en el ámbito internacional, especialmente en lo que respecta a sus bases juveniles. Esta incertidumbre se acentuó al quedar en la última posición de la fase de grupos sin lograr anotar ni un solo gol en todo el Preolímpico.
Cabe destacar que estas problemáticas ya habían sido señaladas anteriormente, evidenciando deficiencias en los procesos e irregularidades en algunas convocatorias.
Ante esta situación, surge la pregunta crucial: ¿Quién asume la principal responsabilidad por el bajo rendimiento de Colombia en el campeonato? El análisis revela que las culpabilidades se distribuyen entre diversos factores, desde la falta de continuidad en los procesos de desarrollo en las categorías inferiores del equipo patrio hasta la responsabilidad que recae en la Federación. Esta última, al incentivar al entrenador a realizar convocatorias llamativas con el objetivo de facilitar la venta de jugadores al extranjero, comparte parte de la responsabilidad.
Ramón Jesurún
Es importante destacar que no toda la carga de responsabilidad recae exclusivamente en Héctor Cárdenas, el entrenador de Colombia. Este último se encontró con limitaciones, ya que apenas pudo convocar a lo disponible en el torneo nacional y a jugadores con escasa experiencia en competiciones internacionales. En este contexto, la falta de continuidad en los procesos de desarrollo y las decisiones tomadas a nivel federativo también contribuyen de manera significativa al bajo desempeño del equipo.
Veto a los jugadores de la costa
Sin embargo, se debe resaltar que hay algo muy curioso y es que solo hubo dos jugadores costeños convocados, en la nómina del conjunto ‘tricolor’, siendo estos el samario Josen Escobar y el barranquillero Cristian Castro Devenish, es algo pintoresco, que los malos resultados se hayan debido, a la falta de preparación de algunos jugadores, sin embargo el veto que hay a algunos por pertenecer a equipos de la costa, también es algo que terminó costando caro, en el seleccionado patrio.
Errores de Cárdenas
Conscientes de que el entrenador también comparte responsabilidad en este proceso plagado de errores, es evidente que el técnico caleño no enfocó adecuadamente la preparación del plantel para competir en el torneo. Se ha observado que, en sus convocatorias, el entrenador, anteriormente al mando de la sub-20, no prioriza la inclusión de delanteros potentes, mostrando una preferencia por un mayor control en el centro del campo. Este enfoque resultó ser un error costoso, ya que el equipo actualmente ostenta el peor promedio de goles en el torneo, sin haber anotado a lo largo de los enfrentamientos contra Ecuador, Brasil y Venezuela.
En última instancia, para evitar la repetición de estos escenarios desfavorables, es crucial destacar que la Federación Colombiana de Fútbol debe comprometerse a respetar los procesos necesarios para mejorar el futuro de la Selección Nacional. Vale la pena recordar que, entre las tres selecciones en categoría sub-17, sub-20 y sub-23, la sub-20 fue la que logró el mejor desempeño en el Mundial, alcanzando los cuartos de final antes de caer ante la subcampeona Italia.
Este éxito subraya la importancia de mantener la coherencia en los procesos de desarrollo para garantizar un rendimiento competitivo a nivel internacional.