La basílica vaticana alumbra mejor su necrópolis y las tumbas de sus papas “refundadores”

Vista de la restauración de la tumba del papa Urbano VIII en la basílica de San Pedro del Vaticano, realizada por el escultor Gianlorenzo Bernini. La basílica de San Pedro del Vaticano ha renovado el sistema de iluminación de la necrópolis que esconde en sus profundidades, EFE/ Vatican Media.

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Las autoridades vaticanas han encargado un nuevo plan de seguridad para permitir la evacuación del templo, que durante las misas acoge a cerca 5.000 personas.

La basílica de San Pedro del Vaticano ha renovado el sistema de iluminación de la necrópolis que esconde en sus profundidades, ha restaurado las tumbas monumentales de dos de los papas “refundadores” de su larga historia, una de ellas obra de Bernini, y se ha dotado de un nuevo plan de seguridad y evacuación.

“Queremos acompañar a los peregrinos en esta experiencia de belleza, contemplación y fe”, explicó este viernes en una rueda de prensa el arcipreste de la basílica, el cardenal Mauro Gambetti, que sostuvo la pertinencia de estas labores en pleno Año Santo.

La primera intervención ha tenido lugar en la necrópolis, un antiguo cementerio romano situado en las laderas del circo de Nerón en el que, según la tradición, fue enterrado el Apóstol Pedro y que fue excavado en el siglo XX, a once metros por debajo del templo.

La necrópolis, cubierta hace siglos con tierra para construir encima la basílica primitiva, estaba iluminada por lámparas halógenas desde 1998, pero ese calor amenazaba con alterar el delicado equilibrio de humedad y temperatura de las tumbas.


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Ahora se ha instalado en el yacimiento una “iluminación emocional” que evoca a las velas de aceite o antorchas que usaron los primeros romanos que acudían a este cementerio, según el purpurado, y además es “regulable” y “respetuosa” con este entorno subterráneo.

También se ha renovado la iluminación de las denominadas Grutas Vaticanas, que albergan las tumbas de numerosos papas, el último Benedicto XVI, todo en torno al sepulcro del Apóstol.

Por otro lado, el Vaticano ha restaurado dos de los grandes monumentos presentes en el ábside del templo: la tumba de Pablo III (1468-1549), esculpida por el renacentista Guglielmo della Porta, y la de Urbano VIII (1568-1644), realizada por el maestro Bernini.

Son dos monumentos importantes en la histórica de la basílica: Pablo III fue su refundador, iniciando las obras para su conclusión y llamando a artistas como Miguel Angel, mientras que Urbano VIII se encargó de consagrarla el 18 de noviembre del 1626.


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