Señal de la Cruz
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Primer día
Oración inicial
Gloriosa Santa Marta, me acojo bajo tu protección y en prueba de mi afecto y confianza te presento mis súplicas. Consuélame en mis penas e intercede por mí y por toda mi familia, para que no nos falte lo necesario, la bendición material y espiritual, la riqueza del amor, el valor de vivir y el aprecio por el trabajo, fuente de nuestro bienestar; haz que conservemos siempre el santo temor de Dios y confiados en tu ayuda superemos las aflicciones que nos aquejan.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Texto bíblico: Juan 11,1-5
“Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta. María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo. Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, el que tú amas, está enfermo». Al oír esto, Jesús dijo: «Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella». Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro”.
Meditación: La amistad es un alma que habita en dos corazones. La amistad verdadera es el lazo que une la intimidad del corazón y de la mente; es sólida, resiste las ausencias y perdura en el tiempo. Es necesaria para la salud emocional y la paz interior. Es tan sublime el don de la amistad, que hasta Jesús, Verbo encarnado también recurrió a este don inestimable y se rodeó de amigos, a quienes descubría los secretos de su corazón.
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Betania es el hogar donde Jesús es recibido como amigo. Representa a la Iglesia acogedora y fiel. San Gregorio Magno dice que “en Betania, Cristo encuentra descanso, como en el alma que lo ama”.
Que como Marta, María y Lázaro nosotros también sepamos cultivar el don de la amistad que se enriquece por una misma esperanza, una misma fe y un mismo amor. Acojamos a Jesús y dispongamos el corazón para que sea una digna morada para Él como lo fue la casa de Betania.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
GOZOS
Marta, amiga del Señor sé tú nuestra
esperanza, alcánzanos, abogada la
pureza y santo amor
Tierna y escogida flor, de Jesús esposa
amada, alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.
De estirpe esclarecida y ricos padres naciste, a Jesucristo serviste
como esclava rendida, este es el noble esplendor que más te
ilustra y agrada. Alcánzanos, abogada,
la pureza y santo amor.
Fuiste azucena tan pura, que desde la edad temprana
pisaste el lujo vano del mundo con su locura así, víctima
del amor, a Dios quedas consagrada. alcánzanos, abogada,
la pureza y santo amor.
En esta inocente vida maestra de perfección, te entregaste a la oración con voluntad muy rendida: admira tanto fervor en niña tan delicada.
Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.
Ciego de saña inhumana el judaísmo procura pervertir alma tan pura al saber que eras cristiana
confundiste con valor su terquedad obstinada. Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.
Tu corazón con anhelo es reloj de sol divino, que a todas horas muy fino se sigue con propio celo: de aquella fragua y ardor sales más acrisolada.
Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.
En expresión amorosa del que es la verdad constante, fue María muy amante y Marta muy oficiosa, cuando el mismo Salvador hospedó en vuestra morada.
Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.
Lloró el Redentor sagrado al oír tu amargo llanto, y de tu hermana el quebranto ya Lázaro sepultado fineza de superior compasión extremada.
Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.
A su voz imperiosa de la muerte obedecida, vuelve Lázaro a la vida con novedad asombrosa no pudo con más primor quedar tu fe así premiada. Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.
Son desvelos finos, fruto y prueba nada escasa esta Iglesia y esta casa hospital de peregrinos
seguro tiene fervor el que en ella halla posada Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.
Desde aquí a toda dolencia, flujo de sangre, dolores, y a los tristes pecadores se dibuje tu asistencia: cesa en fin todo temor luego que eres invocada.
Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.
Si la intempestiva guerra a nuestra patria devora, por tan grande intercesora logra la paz esta tierra pues eres la que destierra la discordia y el furor.
Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.
A quien en asunto apretado de la agonía te implora por su amante protectora oye con propicio agrado, libra a todos del horror de una muerte desgraciada. Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.
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Oración final
Señor Dios, Padre de misericordia y de toda consolación, que en Santa Marta nos diste un modelo de hospitalidad, fe y servicio, te damos gracias por los dones recibidos de tu amor y por los frutos que esperamos en esta Novena.
Tú que escuchaste la súplica confiada de Marta cuando te pidió por la vida de su hermano Lázaro (cf. Jn 11,21-22), atiende también nuestras oraciones y necesidades.
Fortalece nuestra fe en los momentos de prueba, ensancha nuestro corazón en el amor a los demás, y mantennos fieles en la esperanza de la vida eterna.
Por intercesión de Santa Marta, Maestra de vida y de fe, haz que sepamos reconocerte siempre presente en nuestra vida, en la Eucaristía, en los pobres y en los que sufren.
Oh Gloriosa Santa Marta, haz que te tengamos como maestra de vida y de fe, que seamos discípulos de quien nos ha dado vida y esperanza.
Danos, Gloriosa Santa Marta, un corazón capaz de acoger al Señor de la vida y que, al final de nuestro peregrinar, podamos contemplar junto a ti el rostro radiante del Señor de la Gloria.
Amén.
Propósito: Hacer de mi vida un lugar de acogida para Cristo. Hacer de nuestra Iglesia una comunidad que acoja al Señor en cada hermano.
Oración: Señor, que mi corazón sea tu morada fiel. Que mi vida sea casa de esperanza y hogar de acogida para ti y para mis hermanos.