Es una oportunidad para proclamar a Jesús como el rey y centro de nuestras vidas.
Hoy toda la comunidad cristiana se encuentra lista para la procesión del Domingo de Ramos por las calles de la ciudad, hasta llegar a las parroquias y celebrar la misa de la pasión. Con una procesión antes de la Eucaristía las parroquias de Santa Marta recuerdan la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén. Con la llegada de este día, comienza la Semana Mayor que comprende la profecía del triunfo pascual de Cristo.
Cuando Jesús llegaba a Jerusalén para celebrar la Pascua, les pidió a sus discípulos traer un burrito y lo montó emanando un mensaje de humildad y sencillez. Al entrar a la ‘ciudad santa’, la gente tendía sus mantos y ramas de árboles en una especie de alfombra, tal como se acostumbraba a recibir a los reyes. Y todos coreaban a una sola voz: "¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!".
Hoy los samarios rememoran la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, ondeando ramos de olivo que han sido bendecidos en cada parroquia al celebrar la Santa Eucaristía. Las palmas y ramos ponen en relieve que la muerte en la cruz es camino de victoria, porque esta muerte destruyó el pecado. La bendición de los ramos da inicio a la procesión y las misas son acompañadas de cánticos durante la entrada.
La Entrada Solemne
En este punto se realiza la bendición de los ramos y se lee el evangelio de la entrada de Jesús en Jerusalén, el sacerdote junto con los ministros y feligreses, marchan en procesión hacia el altar. Los fieles que asisten siguen con cantos y con ramos aclamando la marcha.
La Misa de la Pasión
Las lecturas dormán una unidad con la Pasión, el tercer canto del Siervo, en la lectura de Isaías y el himno pascual de Pablo en la carta a los Filipenses, el cual está enfocado en lo que significa el camino de Jesús a través de la muerte, hacia la victoria de Pascua.
Al cruzar por los caminos de este mundo que se ha fabricado reyes efímeros, los cristianos solo reconocen al ‘Rey que nunca muere’ y son partícipes en su misión caminando unidos, creyendo en el mismo Señor y viviendo plenamente el misterio de la salvación.