La selección belga remontó un 2-0 en contra y se clasificó de milagro para los octavos de final del Mundial 2026.
Quizá jamás lo mereció en todo el encuentro hasta la prórroga, pero espera en la siguiente ronda al ganador del choque entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina. El fútbol fue imprevisible en Seattle.

Porque, extremadamente precavida, excesivamente temeroso su seleccionador, Rudi García, cuando confeccionó el plan más que la configuración del once titular, de aspecto ofensivo y actitud contemplativa, la selección de Bélgica tiró casi todo el partido sin un solo mérito apreciable, incluso a punto estuvo de encajar el 0-3, salvado por Thibaut Courtois, antes del giro radical de los acontecimientos.
Bélgica sufrida
Bélgica sufrió la exigencia. Disimulado su momento por el primer puesto del grupo y por su goleada 1-5 a Nueva Zelanda, Senegal redescubrió su realidad. No funcionan los Diablos Rojos ni en defensa, por mucho que lo haya resaltado Rudi García, ni en la transición ni en el ataque, hasta que juega y acierta Lukaku.
Otros tiempos fueron mejores para De Bruyne, por ejemplo. Y Doku aún no ha alcanzado la dimensión que se espera. Sin ambos ya, cambiados por Rudi García, su equipo igualó un 0-2 en contra. Tenía el partido perdido. Y lo ganó.
Fue en el minuto 25, unánimemente merecido, remachado por Habib Diarra tras el cabezazo al poste de Ismaila Sarr (el segundo en su segunda ocasión antes de la media hora y la pausa de hidratación), el envío al área de Sadio Mané y la enésima descoordinación defensiva de Bélgica, cuyo nivel actual únicamente despierta nostalgia.
Poco ritmo
En cuanto más entró en acción Doku (sin tampoco nada del otro mundo) más aparentó su equipo, que añoraba entonces a Trossard y siempre a De Bruyne, mientras Lukaku observaba todo desde el banquillo. No está en ritmo.
Nada más fue capaz de crear Bélgica en el primer tiempo, más allá de un disparo de Trossard en los primeros instantes. Por eso, Rudi García tiró de Lukaku a la vuelta del vestuario, pero aún no había tocado el balón cuando Ismaila Sarr marcó el 0-2 con un extraordinario control de pecho en velocidad y un remate certero con la derecha a media caída, entre la pugna con dos defensas. El pase en largo maravilloso fue de Niakhate.
Era el minuto 86. En el 89, un centro al área de Trossard lo remató de cabeza Tielemans entre la salida fatal de Diaw. Justo antes de los dos goles, Courtois había negado el 0-3 a Sadio Mané. Es fútbol.
Gol milagroso
Ya no estaban desde mucho antes sobre el campo ni Doku ni De Bruyne, cambiados por Raskin y Lukebakio. Un giro ya a la desesperada. No le quedaba otra a los Diablos Rojos, que renacieron con dos goles inesperados para forzar una prórroga de sumo respeto y precaución, con una única ocasión de Mbaye, una conmoción en la cabeza de Moreira, un remate al larguero de Lukebakio y un penalti señalado en el monitor que dio a Bélgica una clasificación aparentemente imposible antes.
Ficha técnica
Bélgica: Courtois; Castagne, Mechele, Theate, De Cuyper (Meunier, m. 75); Tielemans, Vanaken (Moreira, m. 63); Trossard (Onana, m. 109), De Bruyne (Raskin, m. 55), Doku (Lukebakio, m. 55); De Keteleare (Lukaku, m. 46).
Seleccionador: Rudi García.
Senegal: Diaw; Diatta, Pathe Ciss, Niakhate, Jakobs (E. Diouf, m. 93); H. Diarra (P. M. Sarr, m. 73), Idrissa Gueye (Bara, m. 95), Pape Gueye (Camara, m. 67); Mané (Nico Jackson, m. 93), Ismaila Sarr, Ndiaye (Mbaye, m. 73).
Seleccionador: Pape Thiaw.
Goles: 0-1, m. 25: Habib Diarra. 0-2, m. 51: Sarr. 1-2, m. 86: Lukaku. 2-2, m. 89: Tielemans. 3-2, m. 125: Tielemans, de penalti.
Árbitro: Said Martínez (Honduras). Amonestó con tarjeta amarilla al belga Mechele (m. 64) y al senegalés Camara (m. 69).
Incidencias: partido correspondiente a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, disputado en el Lumen Field de Seattle ante 66.925 espectadores, según las cifras oficiales.