La soprano barranquillera llevó ópera y cumbia a escenarios tan diversos como Aracataca, Nueva Venecia y el Teatro Cajamag, en una gira organizada por Cajamag que cautivó a comunidades y amantes de la música.
La voz de Vanessa Cera, soprano barranquillera de proyección internacional, se convirtió en puente entre dos mundos: la solemnidad de la ópera y el sabor de la cumbia.
Con el proyecto El mar me lo cantó, organizado por la Caja de Compensación Familiar del Magdalena (Cajamag), la artista completó tres presentaciones memorables que dejaron una huella en la memoria de quienes asistieron.

La gira tuvo un itinerario singular. El primer escenario fue Aracataca, tierra natal de Gabriel García Márquez, donde la comunidad respondió con entusiasmo a la propuesta musical. El segundo fue todavía más inusual: el pueblo palafito de Nueva Venecia, en plena Ciénaga Grande de Santa Marta, donde Cera y la orquesta sinfónica interpretaron su repertorio ante pescadores, niños y familias que pocas veces tienen acceso a este tipo de espectáculos.
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“Fue una experiencia profundamente conmovedora. Cantar en lugares tan distintos y ver cómo la música conecta con la gente sin importar el escenario es algo que me llevo en el corazón”, expresó la soprano al final de la gira.
El cierre se realizó el viernes en el Teatro Cajamag “Pepe Vives Campo” de Santa Marta, con todas las condiciones técnicas que permitieron a Cera desplegar su talento al máximo. Allí, su voz impecable recorrió piezas líricas y adaptaciones de cumbia, recibiendo prolongadas ovaciones de pie.
Para la artista, la gira fue más que una serie de presentaciones: fue una oportunidad para romper barreras culturales y llevar la música clásica a públicos no tradicionales. Para Cajamag, significó reafirmar su compromiso con el acceso a la cultura en todo el departamento.
El éxito de El mar me lo cantó confirma que el Magdalena puede ser escenario de propuestas artísticas innovadoras, capaces de emocionar tanto en un teatro con acústica profesional como en un caserío sobre el agua. En ambos, Vanessa Cera encontró la misma respuesta: aplausos sinceros y rostros emocionados.