En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la enfermedad, se busca promover su control y mejorar el acceso a tratamientos. Especialistas advierten sobre el impacto de esta patología respiratoria en el país y la importancia del diagnóstico oportuno.
El asma se manifiesta a través de síntomas como dificultad para respirar, tos persistente, silbidos en el pecho y sensación de opresión torácica. Estos episodios pueden intensificarse por factores como la contaminación del aire, los cambios climáticos, el polvo, el humo del cigarrillo y las infecciones respiratorias, condiciones frecuentes en diferentes regiones del país.
Un problema que va en aumento
En los últimos años, especialistas han alertado sobre un incremento en los casos de enfermedades respiratorias en Colombia, especialmente en zonas urbanas donde la calidad del aire se ve afectada por el tráfico vehicular y las actividades industriales. Esta situación impacta de manera directa a niños, adultos mayores y personas con antecedentes alérgicos.
A pesar de su alta prevalencia, uno de los principales problemas sigue siendo el subdiagnóstico. Muchas personas conviven con los síntomas sin recibir una evaluación médica adecuada, lo que retrasa el inicio de tratamientos y aumenta el riesgo de complicaciones.

La importancia del diagnóstico y el tratamiento
Detectar el asma a tiempo es clave para su control. Con un manejo adecuado, que incluye medicamentos inhalados y seguimiento médico, es posible reducir la frecuencia e intensidad de las crisis, permitiendo a los pacientes llevar una vida normal.
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Los expertos insisten en la necesidad de fortalecer la educación en salud, tanto en pacientes como en cuidadores, para reconocer los síntomas y actuar de manera oportuna.
Asimismo, recalcan la importancia de no suspender los tratamientos sin supervisión médica, ya que esto puede agravar la enfermedad.

Prevención desde el entorno
El control del asma no depende únicamente del tratamiento farmacológico. También es fundamental identificar y evitar los factores desencadenantes. Mantener espacios ventilados, reducir la exposición al polvo, evitar el humo del tabaco y protegerse de cambios bruscos de temperatura son medidas clave para prevenir crisis.
En instituciones educativas y lugares de trabajo, la promoción de ambientes saludables también juega un papel importante en la reducción de riesgos, especialmente en poblaciones vulnerables.
Un llamado a la conciencia
En el marco del Día Mundial del Asma, autoridades y especialistas hacen un llamado a la población para que no minimice los síntomas y acuda a los servicios de salud ante cualquier señal de alerta. Garantizar el acceso a diagnóstico, tratamiento y seguimiento oportuno sigue siendo un reto en Colombia, pero también una oportunidad para avanzar hacia una atención más equitativa. Porque, en pleno siglo XXI, respirar no debería ser un privilegio, sino un derecho para todos.

“Vivir con asma era sentir que el aire nunca era suficiente”
El estudiante samario, Sebastián Espinosa Pérez, en charla con EL INFORMADOR, recuerda que, desde la edad de 6 años, su infancia estuvo marcada por episodios de dificultad para respirar, visitas constantes al médico y la dependencia de tratamientos para poder llevar una vida relativamente normal.
Según relata el joven, cada crisis representaba un reto físico y emocional, limitando incluso actividades cotidianas como jugar o correr.
“Para mí era especialmente difícil, puesto que, practicaba fútbol y aveces se me iba el aliento en los entrenamientos”. Sin embargo, gracias a la disciplina en sus tratamientos y el acompañamiento médico, logró controlar la enfermedad, convirtiendo su experiencia en un testimonio de resiliencia y esperanza para quienes hoy enfrentan el asma.

“El asma es una enfermedad controlable si se diagnostica y se trata a tiempo”
El médico cirujano samario Hernando De la Hoz Montenegro, egresado de la Universidad Cooperativa de Colombia, explicó a EL INFORMADOR, que el asma es una enfermedad respiratoria crónica caracterizada por la inflamación de las vías aéreas, lo que genera episodios de dificultad para respirar, tos persistente y sensación de opresión en el pecho.
Señala que, “aunque no tiene una cura definitiva, sí puede ser controlada de manera efectiva mediante un diagnóstico oportuno, el uso adecuado de medicamentos, especialmente los inhaladores, y un seguimiento médico constante”.
El profesional de la salud advierte que uno de los principales errores de los pacientes es suspender el tratamiento al sentirse mejor, lo que puede desencadenar crisis más severas.
Asimismo, resalta la importancia de identificar y evitar factores desencadenantes como el polvo, el humo, los cambios bruscos de clima o las infecciones respiratorias.
Finalmente, enfatizó que la educación del paciente y su entorno familiar es clave para mejorar la adherencia al tratamiento y garantizar una mejor calidad de vida.