Importancia de la cultura del cuidado

Mujeres realizando ejercicio al aire libre en la playa de El Rodadero, Santa Marta, promoviendo hábitos saludables y fortaleciendo su salud mental y física. Foto archivo Alcaldìa Santa Marta

Salud
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En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, la Organización Mundial de la Salud centra sus esfuerzos en visibilizar la urgencia de atender la salud mental desde la infancia y la adolescencia. La conmemoración de este año invita a romper estigmas, promover la empatía y fortalecer la atención en toda la región.

El Día Mundial de la Salud Mental se celebra cada 10 de octubre con el propósito de generar conciencia sobre la importancia del bienestar psicológico y emocional en todas las etapas de la vida. La conmemoración fue establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2002 y se ha convertido en una fecha clave para promover el diálogo, reducir el estigma y fomentar políticas que prioricen la salud mental como parte esencial de la salud integral.

El lema de este año, “Compartimos vulnerabilidad, defendamos nuestra salud mental”, refleja una verdad universal: todos los seres humanos enfrentamos momentos de fragilidad, y reconocerlo no es debilidad, sino un acto de humanidad. El mensaje busca romper el silencio y promover una cultura del cuidado, donde hablar de emociones no sea motivo de vergüenza, sino de empatía y apoyo.

Según datos recientes de la OMS, cerca de mil millones de personas en el mundo viven con algún trastorno mental. Tres millones mueren anualmente por consumo nocivo de alcohol y una persona se suicida cada 40 segundos. Sin embargo, más del 75 % de quienes sufren estos trastornos no reciben atención adecuada, especialmente en países de ingresos bajos y medios.

Manifestación con motivo de la celebración del Día Mundial de la Salud Mental. Foto EFE


La salud mental infantil y juvenil

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha decidido dedicar la conmemoración de 2025 a un tema urgente: la salud mental de niños, niñas y adolescentes. Esta población enfrenta, con frecuencia, un entorno que no siempre garantiza su bienestar emocional ni su derecho a recibir apoyo psicológico oportuno.

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Estudios de la OPS y UNICEF señalan que uno de cada siete adolescentes entre los 10 y 19 años vive con una condición de salud mental. En América Latina y el Caribe, la depresión y la ansiedad figuran entre las cinco principales causas de discapacidad en la población joven, mientras que el suicidio se mantiene como la tercera causa de muerte entre los 15 y 24 años.

El médico samario Hernando de la Hoz Montenegro, quien actualmente se encuentra adscrito al Centro Gallego de Buenos Aires, Argentina, en charla con EL INFORMADOR expresó que que “la salud mental infantil y juvenil no puede seguir siendo una deuda pendiente. Cada niño y adolescente tiene derecho a un entorno seguro, a espacios donde pueda expresarse y recibir acompañamiento. Sin salud mental, no puede haber salud”.

El primer refugio emocional

Los organismos internacionales coinciden en que el entorno en el que crecen los niños y adolescentes tiene una influencia decisiva en su desarrollo psicológico. El hogar, la escuela y la comunidad son espacios fundamentales donde se forjan las habilidades emocionales, el sentido de pertenencia y la autoestima.

Un joven pasando por una crisis mental recostado a una pared en la calle. Foto EFE


Sin embargo, factores como la violencia doméstica, el acoso escolar, la pobreza, la discriminación o los conflictos sociales incrementan el riesgo de sufrir ansiedad, depresión o conductas autodestructivas. “El entorno en que crecemos determina nuestra salud mental para toda la vida”, resalta de la Hoz Montenegro, citando las conclusiones de la OPS para este año.

Por ello, la organización insta a los gobiernos a fortalecer los servicios comunitarios de salud mental, alejándose del modelo hospitalario y priorizando la atención preventiva y cercana. Los servicios basados en la comunidad, integrados en la atención primaria o en centros escolares, se han demostrado más accesibles y con mejores resultados, especialmente en zonas rurales o con limitaciones económicas.

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Brechas en el acceso y retos por superar

A pesar de los avances, la región de las Américas enfrenta una profunda brecha en materia de atención psicológica. Según el Atlas de Salud Mental 2024, menos del 52 % de los países cuenta con centros ambulatorios especializados para población infantil y adolescente. Además, existe una escasez crítica de profesionales formados en salud mental juvenil, lo que deja sin apoyo a millones de menores.

Las cifras revelan una paradoja: mientras los trastornos mentales representan una de las principales causas de discapacidad, menos del 2 % del presupuesto sanitario se destina a su atención. El resultado son servicios limitados, largas listas de espera y comunidades enteras sin acceso a apoyo emocional.

Para enfrentar esta brecha, la OPS promueve el curso virtual “Mejorar la salud mental de los niños y adolescentes en atención primaria”, una iniciativa que capacita a profesionales de salud para detectar y tratar tempranamente los trastornos mentales más frecuentes. Estas acciones buscan transformar los sistemas sanitarios hacia modelos más empáticos, accesibles y centrados en las personas.

Romper el silencio: hablar salva vidas

Hablar de salud mental sigue siendo un desafío. El miedo al juicio, el estigma y los prejuicios sociales impiden que muchas personas busquen ayuda. Decir “estoy deprimido”, “tengo ansiedad” o “voy a terapia” no debería causar vergüenza, sino respeto.

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El silencio puede ser devastador. Muchos adolescentes que sufren ansiedad o depresión se aíslan o enfrentan en soledad su dolor. Reconocer la necesidad de ayuda es el primer paso para la recuperación. Las instituciones de salud y los medios de comunicación cumplen un papel crucial al promover conversaciones abiertas y normalizar el cuidado psicológico, del mismo modo en que se cuida la salud física.

Promover la prevención y la resiliencia

La promoción y prevención son pilares esenciales para construir sociedades emocionalmente saludables. La OPS señala que fortalecer la capacidad de las personas para regular emociones, manejar el estrés y desarrollar resiliencia es tan importante como el tratamiento mismo.

Los maestros, orientadores y cuidadores cumplen un rol vital al ayudar a los niños a identificar sus emociones y a comunicarlas sin temor. Las escuelas pueden convertirse en verdaderos espacios de bienestar, incorporando programas de educación emocional, actividades recreativas y acompañamiento psicológico.

Asimismo, las políticas públicas deben incluir estrategias que promuevan la salud mental desde los primeros años de vida, priorizando la atención integral en contextos de vulnerabilidad social.

Un compromiso compartido

El Día Mundial de la Salud Mental 2025 no es solo una fecha simbólica. Es un recordatorio de que todos somos responsables de construir entornos más empáticos, donde pedir ayuda sea visto como un acto de fortaleza.

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“Debemos lograr más, y ahora es el momento de actuar”, concluye el doctor de la Hoz Montenegro. “Si garantizamos salud mental para nuestros niños y adolescentes, garantizamos el futuro de nuestras sociedades”.

El llamado es claro: sin salud mental, no hay salud. Reconocer nuestra vulnerabilidad, escuchar con empatía y acompañar sin juzgar son los primeros pasos para una humanidad más sana y solidaria

“Sin salud mental no hay salud”: médico samario llama a priorizar el bienestar emocional 

Hernando Manuel De la Hoz Montenegro, Médico cirujano samario, quien se encuentra adscrito al Centro Gallego de Buenos Aires, Argentina. Foto cortesía Hernando De la Hoz


En charla con EL INFORMADOR, el médico samario Hernando De La Hoz, quien trabaja en el Centro Gallego de Buenos Aires, Argentina, hizo un llamado a la acción frente a la creciente crisis de salud mental que afecta a niños, niñas y adolescentes en el mundo. 

Salud mental en adolescentes

A nivel mundial, uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años presenta un problema de salud mental, según datos de la Organización Panamericana de la Salud. En el continente americano, la depresión y la ansiedad se encuentran entre las cinco principales causas de años vividos con discapacidad en la población joven, y el suicidio ya es la tercera causa de muerte entre los 15 y 24 años.

“Toda la población infantil y adolescente tiene derecho al goce del grado máximo de salud que se puede lograr, incluida la salud mental. Sin embargo, este derecho a menudo se pasa por alto”, señaló De La Hoz.

Actualmente, solo el 52 % de los países de la región cuentan con centros ambulatorios de salud mental comunitarios dirigidos a la población infantil y juvenil, lo que refleja una brecha significativa en la atención.

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El médico samario recalcó la necesidad de implementar programas basados en la evidencia científica, que fomenten las habilidades emocionales, fortalezcan el acompañamiento psicosocial y capaciten al personal de salud para la detección temprana de trastornos mentales desde la atención primaria.

El papel de las escuelas

“Es fundamental que los entornos educativos y sociales ofrezcan espacios seguros, apoyo emocional y herramientas para la vida. Solo así nuestros jóvenes podrán crecer, prosperar y alcanzar su máximo potencial”.

Finalmente, el médico recordó que el bienestar emocional es inseparable de la salud integral:

“Sin salud mental no puede haber salud. Cuidar la mente es cuidar la vida”.

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