Con el slogan ‘Del rosa, la acción’, en octubre, mes de la concientización contra el cáncer de mama, la institución invita a vestir de rosa, al autocuidado, solidaridad y acompañamiento a quienes padece la enfermedad.
En el marco de la conmemoración del mes rosa, la fundación que lidera en Santa Marta una sobreviviente de cáncer de mama lanzó un llamado a la ciudadanía: no basta con portar una prenda rosada, es necesario transformar ese gesto en acciones concretas de autocuidado, solidaridad y apoyo a los pacientes. Bajo el lema “Del rosa, la acción”, la organización impulsa actividades educativas, jornadas de sensibilización y programas de acompañamiento emocional y social.
Programas y apoyos a pacientes
La fundación adelanta la campaña “Cuida a tus mamás”, que busca fomentar la detección temprana mediante brigadas, charlas comunitarias y talleres en empresas e instituciones. Además, desarrolla el programa “Luzca Bien, Siéntase Mejor”, en alianza con la ANDI y la industria cosmética, que fortalece la autoestima de las mujeres en tratamiento a través de talleres y grupos de apoyo.

Los aportes no se limitan a lo emocional: la fundación también recibe y canaliza donaciones en especie, como pañales, artículos de aseo y turbantes, así como contribuciones de profesionales que brindan asesoría en psicología, derecho y procesos médicos.
El papel de la familia y el acompañamiento
La vocera de la fundación hizo un llamado especial a los hombres para que acompañen a sus parejas durante la enfermedad. Señaló que aún existen casos en los que mujeres diagnosticadas son abandonadas por sus esposos o compañeros, lo que agrava el impacto emocional del proceso. “El cáncer de mama no solo afecta el cuerpo, también la autoestima y la estabilidad familiar. El apoyo de la pareja y la familia es clave para salir adelante”, enfatizó.
Le puede interesar: Cirugía cardiovascular: las batallas a corazón abierto
Barreras y retos del sistema de salud
La organización también ha identificado las principales barreras que enfrentan los pacientes: desinformación, tramitología excesiva, falta de especialistas y demoras en autorizaciones y citas médicas, lo que ocasiona que muchas personas lleguen a diagnósticos en etapas avanzadas de la enfermedad. Además, persisten limitaciones económicas para pacientes que deben desplazarse desde municipios apartados y no reciben los viáticos a los que tienen derecho por ley.
Pese a las dificultades, la fundación se mantiene como un faro de esperanza. Su misión es acompañar a los pacientes en el proceso, brindar información sobre sus derechos y, sobre todo, motivarlos a soñar con el futuro después del tratamiento. “Dios, la familia y una red de apoyo son las fuerzas que permiten vencer la enfermedad”, expresó la líder de la organización.