Los dos jóvenes que sobrevivieron al accidente de tránsito ocurrido en zona rural del municipio de Dibulla permanecen bajo estricta observación médica en la clínica Clínivida de Riohacha, donde reciben atención especializada por las múltiples lesiones sufridas tras el siniestro.
El hecho, que dejó tres personas fallecidas, mantiene en alerta al personal médico por la complejidad de los cuadros clínicos.
El paciente con mejor evolución es Andrés Felipe Moncada Sánchez, de 28 años, quien presenta una fractura abierta en una de sus manos y lesiones ortopédicas que requirieron la instalación de un tutor externo en el pie. Según el reporte médico, también fue sometido a procedimientos de reconstrucción facial y manejo de traumatismos en el brazo, además de seguimiento permanente por parte del servicio de neurocirugía.
Aunque permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos, se conoció de manera informal que, su estado es estable y muestra signos favorables de recuperación. El monitoreo continúa de manera constante para descartar complicaciones neurológicas y garantizar el avance del proceso de rehabilitación, considerado importante en las próximas semanas para su evolución integral.
El paciente más crítico lucha por su recuperación
Más delicada es la situación de Naicer Acosta Marrugo, de 18 años, quien ingresó con un politraumatismo severo y una importante pérdida de sangre tras el impacto. De acuerdo con la versión conocida por la familia, el joven presenta un trauma torácico con compromiso hemorrágico en el lado derecho, condición que ha requerido manejo intensivo y vigilancia permanente dentro de la UCI.
Se ha conocido de manera extraoficial que su pronóstico permanece reservado debido a la gravedad de las lesiones y al compromiso hemodinámico registrado tras el accidente. El control de las hemorragias y la estabilización de sus signos vitales se mantienen como prioridades dentro del tratamiento, mientras su evolución es evaluada hora tras hora.
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Ambos jóvenes viajaban en una camioneta Toyota Hilux de placas KNR868 que, según las primeras hipótesis, habría sufrido el accidente tras un presunto exceso de velocidad. El vehículo regresaba de las festividades de carnaval realizadas en el corregimiento de Punta de los Remedios, donde durante estos días se concentran actividades culturales y encuentros sociales y se desplazaban en la troncal del Caribe.
Una tragedia que deja heridas físicas y sociales
En el mismo siniestro fallecieron Darwin Alejandro Pulgarín Quiceno, de 28 años; Sebastián Andrés Solano Ariño, de 20; y Duván de Jesús Molina González, de 18, cuyas muertes han generado profundo dolor en sus familias y comunidades. Las autoridades continúan investigando las circunstancias exactas del accidente para determinar las responsabilidades correspondientes.
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Desde el ámbito de la salud pública, este caso vuelve a evidenciar el impacto que los siniestros viales generan en el sistema hospitalario, especialmente cuando se combinan factores como altas velocidades y posibles estados de alicoramiento. Médicos y expertos reiteran que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para evitar que tragedias como esta sigan repitiéndose en las vías del departamento de La Guajira.