¿Quiénes son los ladrones?

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com



Existe evidencia clara sobre lo que está sucediendo en la Ciénaga Grande del Magdalena, una de las riquezas ambientales de la Región Caribe. Lo ha denunciado El Heraldo con fotos claras; lo sabe la Unidad de Parques Nacionales; y lo más importante, es del conocimiento pleno de la Corporación respectiva, Corpamag.

Lo que está sucediendo está bien descrito por El Heraldo: "(…) el sur de la Ciénaga Grande de Santa Marta, en jurisdicción del municipio de Remolino, está siendo devastado por particulares para convertir el ecosistema en áreas de explotación ganadera y agrícola.

En otros casos están acondicionando terrenos cercanos al área protegida, afectando, igualmente, la reserva natural." No se necesita más para identificar el inmenso daño, probablemente irreparable, que se le está haciendo a este ecosistema.

No es nuevo este permanente ataque de los particulares a la Ciénaga. Todavía está en nuestra memoria lo que sucedió con la construcción de la carretera Barranquilla- Santa Marta, donde sus ingenieros cometieron tal cantidad de errores que acabaron con los manglares y llevaron a la profunda miseria a los habitantes de los pueblos palafíticos. Muchos millones de pesos del Estado y de la Cooperación internacional se han invertido por décadas para salvar parcialmente ese daño que, finalmente nadie, fuera de todos los colombianos, terminamos pagando.

Pero a este nuevo episodio solo le falta la pieza mayor: ¿quiénes son los ladrones? Al mirar las fotos de las nuevas obras, es evidente que no son los pobres de la zona: no tienen los recursos para trabajos de esa magnitud ni el poder político para que las autoridades competentes se hagan las locas.

Esos trabajos que se roban la Ciénaga para beneficio particular no empezaron ayer, y aun ante las denuncias -como dice El Heraldo-, no se han parado. ¿Dónde ha estado el Ministerio del Medio Ambiente o lo que queda de él?¿Dónde la gobernación del Magdalena que se enfrenta a cada rato a grandes escándalos? Y, sobre todo, ¿dónde diablos ha estado Corpamag que en sus narices se dejó hacer lo de la Drummond?

Saber dónde están los ladrones es lo que importa de inmediato para que les caiga la justicia -la poca que existe-, porque este es un robo de inmensas proporciones. Se sabe físicamente dónde están las obras piratas; se conocen los nombres de las fincas que se beneficiarían con ellas. No vengan con el cuento, sobre todo Corpamag, de que no conocen los nombres de los dueños de esos predios.

Claro que los conocen pero seguramente tienen miedo, para no hablar de la otra posibilidad que es la práctica, hoy en primera plana, de comprar conciencias.

Que semejante atraco no se quede, como muchos, en la prensa regional sino que pase a las instancias nacionales. Una manera de dejar que esos pícaros se salgan con la suya es someter este hecho a profundas investigaciones que dilatan el juicio en el tiempo mientras los responsables desbaratan lo que han hecho y siguen apareciendo como 'gente bien' de la Costa o del país.

Necesitamos señores de Corpamag, de la Gobernación del Magdalena, los nombres de los ladrones porque no se merecen otro nombre. Si a la Ciénaga se la están robando no serán 'drones perversos', sino personas de carne y hueso que son unos delincuentes, si como es una realidad están dañando una reserva de la biosfera mundial para su propio beneficio. Nombres y justicia y no más corrupción de esta élite bandida.



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