El populismo en países desarrollados y subdesarrollados

Columnas de Opinión
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Cuando se pone de presente la palabra populismo, el común de las personas cree que es un Régimen político, la mayoría opina que es el anticapitalismo a ultranza, algunos lo identifican como un sistema de gobierno. Muchos están convencidos de que se trata de un discurso demagógico y carismático. También se ha considerado por ciertos grupos políticos como un mecanismo antidemocrático y autoritario legitimado por el pueblo.
Todos los conceptos anteriormente mencionados tienen que ver con lo que es y representa el populismo en su diversidad de facetas, toda vez que ha habido y hay gobiernos populistas tanto de izquierda como de derecha. Cada uno con características semejantes y que dan lugar a que se instauren cuando se debilitan las democracias.
Nunca con el populismo y por ende el gobernante que piensa y actúa en función del mismo, tiene en cuenta el bienestar, la calidad de vida o el progreso de sus pueblos sino su propósito es dominarlos, sojuzgarlos y manipularlos. Encuentran siempre un vulgo políticamente cansado, desilusionado del sistema imperante, en el cual ordinaria y desgraciadamente prevalece la corrupción.
Ante ese panorama desolador, con tal de cambiar la gente se inclina por aquél político que les ofrece otra cosa y la reflexión que se hacen sin medir las consecuencias es que lo importante es que todo sea distinto, porque ya no quieren saber del Régimen que poco les ha dado y que solamente ha favorecido a aquellos que forman parte del sanedrín.
La democracia sigue siendo a pesar de sus defectos el mejor sistema de gobierno, así lo manifestaba Winston Churchill. En este tema vale la pena resaltar dos frases significativas de este político y pensador:" El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de la miseria".
Todo populismo se hace, se predica, se aplica y se utiliza en torno de un caudillo, quién en un principio aparece como el Mesías, el Salvador, el que va a arreglar todos los problemas. Es el caso en América de Perón y los Kirchner en Argentina, Castro en Cuba, Velazco en el Perú, Chávez y Maduro en Venezuela, Ortega en Nicaragua y en el viejo continente con los regímenes comunistas de la Urss y de Europa del Este bajo el yugo marxista, leninista y estalinista y de igual manera los socialismos extremos como el de Rodríguez Zapatero que les tocó aguantar y padecer a los españoles.
Su política en un comienzo se materializa sancionando las empresas extranjeras, expropiándolas o confiscándolas, de esa manera hacen ver su nacionalismo o chovinismo mal entendido. Luego no pagan las deudas. Ahuyentan con esas medidas a la inversión extranjera. Pero el resultado inmediato es que la población empieza a sentir la pobreza.
Desde luego siempre pregonan la inclusión social. Se nota al inicio un éxito, pues los más pobres se sienten protegidos. Aumentan salarios y se aminora el desempleo. Se crece la deuda pública y se aprecia una reducción de las reservas internacionales. Aumentan las importaciones y disminuyen las exportaciones. Se controlan los precios y la inflación se eleva en forma desmesurada.
A los pocos años la penuria e indigencia se extiende a la mayoría, son muchas las personas que están cobijadas en la repartición de la miseria, como bien lo referenciaba Churchill. De esa manera se domina a las masas, a las cuales no les queda otro recurso que entregarse y valerse del Estado para su sostén y amparo.
Hoy por hoy se ha propagado específicamente en América Latina y por ello se percibe en algunos países, verbigracia Argentina y Venezuela las naciones más ricas y actualmente por causa del populismo con signos inequívocos de escasez e indigencia.
El único socialismo democrático que crea hospitales, genera igualdad y justicia social y es ejemplo en el mundo de democracia política es el de los países escandinavos, absolutamente lejanos al populismo o mejor aún son los Estados por naturaleza y esencia antipopulistas, dado que su fortaleza económica permite un alto nivel de vida.
El populismo engendra dictaduras, vulnera los derechos humanos, acaba con la libertad de prensa y tan pronto como esto se sucede desmorona todo y se crea una verdadera y total descomposición y desequilibrio social, político y económico.
Jean Francois Ravel el autor del libro como se caen las democracias argumentaba frente a este fenómeno de engaño masivo: "Que las democracias tienen su responsabilidad, por apatía, inconsciencia, frivolidad, cobardía o ceguera, lo cual permite que se llegue a los gobiernos populistas. Muchos de ellos se identifican con el comunismo y son la ruina". Es sin duda lo que estamos observando en Venezuela y Argentina.
Ravel igualmente ha dicho: "Cuando perdemos el derecho a la crítica, cuando hay unanimismo alrededor del Régimen, dejamos de ser una sociedad abierta, se manipula la información y se instrumentalizan a sus políticos e intelectuales".
En resumen es deplorable que las democracias caigan en manos de populistas, es no solo el fin de la libertad en todo sentido sino la debacle en los aspectos políticos, económicos y sociales.

Columna de Opinión e-mail: gusherlo@hotmail.com

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