¿Qué sigue?

Columnas de Opinión
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La primera vuelta presidencial no produjo un ganador definitivo. Habrá segunda vuelta. Abelardo de la Espriella obtuvo una votación superior a la de Iván Cepeda, un resultado que para algunos observadores era previsible dada la dinámica política de los últimos días.

Apenas concluyó el pre conteo, el presidente Gustavo Petro volvió a sembrar dudas sobre la transparencia del proceso electoral. Lo hizo a pesar de que las autoridades competentes y los organismos de observación electoral internacionales no respaldaron sus denuncias. El hecho es de la mayor gravedad, y al momento de escribir esta columna, todavía no había reconocido los resultados.

El triunfo de Abelardo ha llevado a que un Cepeda desesperado ahora quiera debatir; al respecto debo decir que no creo que haga falta.  Las visiones de ambos candidatos son conocidas.  Además, ahí están a la vista los “logros” de la izquierda, y debatir para probar que el gobierno Petro fue excelente e impoluto, es igual a querer debatir para probar que la ley de la gravedad no existe.  La estrategia de Abelardo debe ser conquistar votos en los lugares susceptibles de ser persuadidos; aquellos donde la campaña de desinformación y engaño de Cepeda ha envenenado la mente del votante.  

Desde hace varios meses sostengo que Abelardo de la Espriella tiene altas probabilidades de convertirse en el próximo presidente de Colombia. Así lo expresé en una columna publicada el pasado 9 de febrero, cuando las encuestas no lo tomaban en serio. Sin embargo, independientemente de quién resulte vencedor, existe una obligación que debe estar por encima de cualquier preferencia política: respetar la voluntad real expresada por los ciudadanos en las urnas.   

Un aspecto preocupante es que las actuaciones de Petro a la fecha, dan para pensar que el mismo 21 de junio, ante una eventual y casi segura victoria de Abelardo, Petro no solo desconocerá los resultados, sino que además incitará a la insurrección y a desconocer el orden constitucional. De tomar Petro este nefasto camino, es previsible que el panorama de orden público en todo el país, pero especialmente en las zonas bajo control de los grupos al margen de la ley, se volverá complejo.    

Las fuerzas del orden son las primeras llamadas a garantizar el orden público y a defender la Constitución y las leyes.  Solo se deben a la Nación y a nadie más.  La prudencia invita a que estén preparadas para confrontar el escenario descrito, y quizás sería buena idea que permanezcan en acuartelamiento de primer grado para responder prontamente a cualquier situación que pueda presentarse en el territorio nacional.

Asimismo, ante la posibilidad creciente del escenario comentado, la comunidad internacional debe permanecer atenta al desarrollo del proceso electoral. Colombia ha sido durante décadas una de las democracias más estables de América Latina, y preservar esa tradición institucional es un interés compartido por todos aquellos que creen en la libertad política, la alternancia en el poder y el respeto por el Estado de Derecho.

La ciudadanía, por su parte, debe actuar con serenidad. Si bien las pasiones políticas son inevitables en una campaña presidencial, es bueno tener claro que las diferencias ideológicas no justifican la violencia, la intimidación o el desconocimiento de los resultados legítimamente obtenidos.  La transparencia del proceso de primera vuelta, avalada por todos los observadores internacionales, y la rapidez con que fueron dados los resultados hacen pensar que no hay espacio para un fraude y que las elecciones están debidamente blindadas para ser verdadero reflejo de la voluntad popular.  Las sospechas de Petro reflejan más un trastorno de la personalidad que una amenaza real al sistema electoral.  

Por todo lo que está en juego, estas elecciones dejaron de ser simplemente una competencia entre proyectos políticos distintos. Se han convertido en una prueba sobre la capacidad de Colombia para resolver sus profundas diferencias dentro de los cauces institucionales y democráticos.

Columna de Opinión e-mail: vivesg@yahoo.com