¿Renace el uribismo?

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Escrito por:

Juan Echeverry Nicolella

Juan Echeverry Nicolella

Columna: Purgatorio

e-mail: juanecheverry@hotmail.com

Twitter: @JPEcheverry



Se asombra uno escuchando algunos analistas decir que el uribismo puede renacer en las próximas elecciones legislativas y del ejecutivo.

Hace unos años la mayoría de los líderes uribistas se establecieron en el Partido de la U y otros más en el Conservador. Desde allí, lograron identificarse con el pueblo colombiano a través de los mecanismos democráticos en una situación sin precedentes en la historia reciente de Colombia. Un conjunto de ideas que rechazaban firmemente el accionar de los grupos violentos de siempre consiguió así la mayoría de cargos públicos alrededor de todo el territorio nacional. Las mayorías en el Congreso, las Gobernaciones, las Alcaldías, los Concejos, las Asambleas y las votaciones históricas en la Presidencia son testigos inequívocos de aquello.

En aquel entonces el uribismo conquistó el poder llevando un mensaje de parte del pueblo colombiano a nuestras instituciones: la Seguridad debía ser un requisito para la verdadera prosperidad; no estábamos dispuestos a quedarnos cruzados de brazos ante las atrocidades del terrorismo y pretendíamos defender nuestros principios fundacionales a través del ejercicio de nuestra propia soberanía. Eso ahora nos puede parecer un pliego de condiciones normal en cualquier país civilizado. Pero en aquel momento era más que un imposible para un Estado ficticio, irreal y fallido como era la Colombia de los ochentas y noventas. Por lo tanto no sólo cambió la configuración del poder en las regiones, también la visión del país que queríamos para nuestros hijos.

Es cierto que el uribismo perdió el poder, sí. Lo perdió además pensando que lo había ganado. Lo perdió luego de darse cuenta que Juan Manuel Santos hizo campaña con unas ideas y gobierna con las que son diametralmente opuestas. Y el mismo Santos se encargó de que lo perdiera también en el Congreso y en las demás instituciones.

Así las cosas, el uribismo podrá recuperar el poder en las elecciones que vengan. Pero ese posible triunfo no puede catalogarse como un renacer de las ideas uribistas sino como una reivindicación de las mismas; porque el uribismo no ha muerto antes y sus ideas siguen vigentes en el pueblo colombiano. La primera prueba será la elección legislativa, donde se sospecha que el mismo Uribe encabezaría una lista cerrada al Senado. Con todo y la dificultad de crear un nuevo movimiento - a raíz de que el mismo Partido de la U le cerró las puertas a su fundador natural - ya en la más reciente encuesta (Datexco) se manifiesta el 41 por ciento de intención de voto para la lista.

Lo que suceda en esa elección, marcará la pauta para la posterior elección presidencial. Y ese será el dominó que se reflejará luego en todas las regiones y en sus líderes.

El uribisno entonces no renace, simplemente recuperará el poder para poner a tono el Estado y sus instituciones con el pueblo. Es la demostración de que, aunque las clases que han gobernado siempre puedan meterle goles, la democracia sigue funcionando.

La reflexión que queda entonces refleja la importancia misma de la política: ¿el poder para qué? Seguramente, desde el legislativo, para defender un orden jurídico coherente con una visión de país que proclaman las mayorías. Para ejercer contrapeso democrático a las acciones unánimes del ejecutivo. También para definir el Plan de Desarrollo y debatir con altura sobre el destino de las inversiones públicas.

Ñapa: Preocupa que el Presidente Santos empiece a utilizar inadecuadamente los recursos, que son de todos, para acomodar a su favor las futuras elecciones. Sorprende que haga referencia al Ministerio de Vivienda de Vargas Lleras como que sirve para "ir por los votos". Eso no es digno para él ni para Colombia. Parece más bien aprendido del populismo venezolano, donde el asistencialismo del Estado permite los excesos del gobierno.



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